

Una faja no es la solución para eliminar los rollitos y libras de más. Aunque puede ser efectiva, necesitas saber si tu cuerpo está en condiciones de tolerarla, cuál es la forma correcta de uso y mantenimiento, así como llevar una dieta balanceada y una vida activa.
Cuando se quiere vestir ropa ajustada a la figura, sin duda las fajas femeninas ayudan a lucir un cuerpo escultural y curvilíneo. Se trata de prendas muy íntimas, capaces de comprimir ciertas áreas. No son simples vendas que se adhieren a la piel y oprimen los tejidos, sino diseños especiales que se acomodan a la silueta con una función específica para mejorar la apariencia.
Algunas mujeres piensan que su uso frecuente interrumpe la circulación sanguínea. Sin embargo, no está comprobado clínicamente que las fajas compriman los vasos grandes, por ello no hay compromiso en el retorno de la sangre al corazón, explica José David Peñate, médico y cirujano flebólogo.
Para cumplir con su cometido, las fajas deben quedar a la medida de cada cuerpo, nunca una o dos tallas más ni menos. Tampoco tener ruedos demasiado ceñidos porque se afectan partes como la cintura, muslos y pantorrillas, al grado de que sí podría obstaculizar el flujo sanguíneo. Según el flebólogo, en estos casos se forman áreas de alta presión, lo cual se manifiesta con enrojecimiento e hinchazón, porque los vasos sanguíneos y del drenaje linfático se comprimen.
Asimismo, si el uso es prolongado, es decir por varios meses continuos, pueden provocarse alteraciones de sensibilidad y flacidez, pues durante el proceso de uso se comprometen los tejidos de la piel. El tiempo recomendado para el uso de una faja es de seis a ocho horas diarias, durante períodos alternos de un día, una semana o un mes, según la comodidad y bienestar de la usuaria.
Debido a que una de las funciones primordiales de la faja es moldear la figura, Guillermo Jop, diseñador de moda, menciona que en el mercado existe un estilo para cada necesidad. Por ejemplo, en los casos en que por razones estéticas o de salud está restringido el uso de elementos metálicos -ballenas- en el sostén, o se busca estilizar el escote, las fajas tipo strapless con copas son eficaces. Éstas cuentan con un centímetro extra de tejido que va debajo del busto, para proporcionar soporte al sostén y moldear mejor la anatomía del busto.
El estilo tubo estilizado tiene un diseño cilíndrico. Funciona como un excelente moldeador de abdomen, se recomiendan en especial cuando se usan prendas de cintura baja.







Además de esculpir la figura, hay fajas que también están diseñadas con fines terapéuticos. Ara Fialko, ejecutiva de ventas de fajas Styllus, menciona que después de casi cualquier procedimiento quirúrgico, una gran parte del área intervenida necesita ser cubierta por una prenda de compresión que asegure un adecuado proceso curativo.
Por eso los médicos recomiendan el uso de una faja posoperatoria, en especial después de cirugías o procedimientos invasivos: extracción de matriz, cirugía de ovario, biopsia excisional extirpación completa de un órgano o tumor, biopsia incisional cuando se extirpa sólo un trozo de tejido, masa o tumor, exploración abdominal, extracción de apéndice o vesícula, abdominoplastia, cirugía estética, by pass gástrico, banda gástrica, cirugía de hernia, incluso cesárea y parto normal.
El uso apropiado de estas fajas contribuye a minimizar las hemorragias, disminuir la inflamación y reducir los hematomas. Previene cicatrices hipertróficas, mantiene injertos en su correcta posición, y corrige, acomoda y define los tejidos o bordes de la piel. Asimismo, acelera el proceso curativo y corrige la postura.
Con esos fines, en el mercado existen diseños que proporcionan diferente nivel de elasticidad y compresión:
Entre los diseños terapéuticos están las fajas elásticas cuyo diseño combina tejido flexible con velcro. Se utilizan para dar soporte a la columna y comprimir el abdomen. Por lo general, se usan sólo el tiempo estipulado por un médico, de lo contrario pueden propiciar afecciones en la espalda.
La faja lumbosacral tradicional y rígida sirve para brindar ayuda ortopédica al área lumbar, pues a los lados posee barras de silicón y al centro de metal, las cuales brindan un mejor soporte. Este tipo de diseño es funcional para corregir afecciones de cóccix o calmar el dolor de esa área.
En el caso de recuperación posparto, existen diversos tipos de faja. Las hay con ajuste a la cadera y barras de silicón en los laterales, lo cual propicia un mejor soporte en el área abdominal y lumbar. De esta manera, conforme transcurre el puerperio el cuerpo vuelve a retomar su forma.
En este tipo de fajas posparto existe diversidad de modelos, los cuales se adquieren de acuerdo a las fases de recuperación de la paciente. Por ejemplo, en las primeras semanas se usan diseños que dejen libre el busto para que no interfieran en la lactancia. En la segunda fase hay opciones tipo corsé o chalecos de látex, los cuales ayudan a reducir las medidas. La clave para optimizar los beneficios de estas prendas es elegirlas de acuerdo a la talla y necesidades de cada figura, así como utilizarla en la medida que tu cuerpo se acostumbre a ella.
A la hora de adquirir una faja hay que tomar en cuenta varios aspectos. Entre los más importantes están:
La talla apropiada es la que queda a la medida. Nunca debe ser muy apretada porque formará zonas de alta presión, enrojecimiento e hinchazón.
El tejido de la microfibra con el cual está confeccionada debe ser brillante. Esto demuestra la calidad del producto y garantiza su flexibilidad a la hora de utilizarla.
El diseño necesita contar con una abertura que facilite la ventilación en el área pélvica y brinde comodidad para ir al baño.
Los parches deben ser de algodón y con buenas costuras para evitar que se rompan.
Si incluye tirantes deben ser elásticos, para que se ajusten bien a las dimensiones del hombro y la espalda. Además, los broches tienen que ser de muy buena calidad para que resulten resistentes al sostener el busto u otras partes del cuerpo, y que no se deterioren con cada lavada.
Siempre cerciórate de que el ruedo sea ancho. De esta manera evitas que se marque en las piernas, perjudique la circulación sanguínea, o bien te incomode por ajustado.
Si la faja que buscas es strapless, prefiere aquella que tiene un soporte especial al centro, el cual se adapta al sostén y evita que éste se baje.
Cuando el diseño es completo, es decir desde los hombros hasta el muslo, verifica que tenga tejido especial en la cadera y el busto. De preferencia que incluya ballenas para no oprimir los senos. Asimismo, observa que el diseño y líneas de corte sean estéticas y no que parezca un tubo liso.
Para que tu faja se mantenga en óptimas condiciones lávala a mano con agua tibia o fría y jabón líquido.
Después de lavarla déjala secar en un sitio ventilado y bajo la sombra.
Nunca la planches porque se estira el tejido y se pierde el efecto compresor.
Por Yeni Leiva
Fuentes: Guillermo Jop, diseñador de modas de Julie France, Nylontex Internacional, S.A. Casa Médica. Ara Fialko, representante de fajas Styllus. Milvia de Contreras, representante de Body Line. José David Peñate, médico y cirujano flebólogo, de la clínica FleboSthetic.
![]()