

Es la época en la que todos andamos de prisa pensando en las reuniones donde nos esperan la familia y los amigos, las compras de regalos y como quedar bien con todos nuestros seres queridos. Tomemos las cosas con calma y actuemos de forma cordial con quienes nos rodean. Es importante recordar que al cuidar los detalles y comportarnos con amabilidad haremos de este tiempo el mejor del año. Hemos de empezar por cuidar todos los detalles de cortesía que hacen la vida mucho más grata. Hagamos una lista de los regalos que tenemos que dar: pensemos en los niños y compremos regalos de acuerdo a su edad, de preferencia elijamos los que sean educativos.
Los adolescentes son difíciles de complacer. Vale la pena hacer un sondeo de lo que les gustaría recibir, ya que con la tecnología y cosas nuevas que usan los chicos, muchas veces los adultos no estamos del todo enterados. Si pensamos agradar a los adultos mayores, es conveniente pensar en regalos funcionales, según las actividades que realizan: ropa deportiva para ejercitarse, chalecos, libros...
En cuanto a las reuniones familiares y con amigos, es importante saber a cuáles podemos asistir, muchas veces hay dos o tres compromisos a la misma hora, pero a distancia considerable una de otra, no es posible estar en las dos al mismo tiempo. Adquirir muchos compromisos no es lo ideal.
Si somos anfitriones de una reunión, un menú típico puede ser idóneo. En esta época, la gastronomía guatemalteca nos permite ofrecer desde un exquisito tamal navideño hasta un ponche de frutas y unos buñuelos. Cualquier hora es aceptable para reunirnos, por lo que hay que ofrecer el servicio según sea el tiempo de comida. En la empresa también podremos organizar alguna actividad: el convivio con los jefes y colegas, un momento para compartir con nuestros colaboradores y sus familias, pues también con ellos tenemos ese compromiso de compartir estas fiestas. Es una excelente oportunidad para socializar y comunicarnos con todas aquellas personas que diariamente forman parte de nuestro entorno. No olvidemos que la reunión privada con nuestra pareja e hijos también es básica, recordando que lo más importante de estas fiestas es infundir el espíritu navideño, que en esencia es el nacimiento del Niño Dios en el portal de Belén.
Ruth Muñoz de Rayo, experta en protocolo, etiqueta y ceremonial
ruthetiqueta@gmail.com
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