Etiqueta en los hospitales

Ruth Muñoz de Rayo
Experta en protocolo, etiqueta y ceremonial
ruthetiqueta@gmail.com

Hace algunos meses estuve hospitalizada, además del sufrimiento de mi convalecencia, también sufrí situaciones que muchos otros pacientes presentan cuando están internados: la falta de respeto de los visitantes y personal del hospital quienes no entienden que los enfermos necesitamos un espacio de silencio, en especial quienes están más delicados. Escuchar de día y de noche esas voces altaneras, carcajadas y llamadas constantes al celular, nos incomoda.

Un hospital debe ser un lugar de reposo y tranquilidad, tener un ambiente adecuado para la recuperación de los enfermos. Dadas estas circunstancias me permito sugerir algunas reglas básicas de comportamiento que ayudan a los pacientes a sentirse cómodos bajo sus especiales circunstancias. Es importante guardar silencio mientras caminamos por los pasillos del hospital o al menos hablar en voz baja, muchas personas son sensibles a los ruidos fuertes.

Evitar deambular innecesariamente en los centros, así como las tertulias interminables a la hora de hacer la visita, recordemos que los pacientes se sienten incómodos al hablar mucho, tienen necesidades especiales como ir al baño en bata, dificultades al comer o han tomado algún medicamento que les produce sueño. Lo ideal es una visita breve que muestre nuestra preocupación y cariño al enfermo.

Asimismo, el nacimiento de un nuevo miembro de la familia es un acontecimiento muy grato que llena de felicidad. Sin embargo, esta es casi la única ocasión en la que la visita al hospital produce alegría, pero no olvidemos que en la mayoría de casos los pacientes están allí por razones más que serias.

Cuando veamos en la puerta de la habitación del enfermo el rótulo 'No se permiten las visitas', tratemos de ser respetuosos al aviso, seguramente nuestro enfermo no está en condiciones de atender a nadie. Lo indicado es preguntar por algún pariente cercano y hablar con este, o bien dejar una pequeña nota o tarjeta de visita con un breve mensaje de pronta mejoría. Cuando sabemos que nuestro enfermo se encuentra en la sala de cuidados intensivos evitemos insistir en querer verlo, es necesario respetar las normas del hospital, pero también seguir el instinto del sentido común. Debemos crear una plática amena, pero agradable, no es conveniente hablar o contar casos dramáticos sobre la enfermedad; el enfermo necesita palabras de ánimo y cariño que lo hagan sentir mejor, no dejarlo con dudas ni pensamientos negativos.






 


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