Los hijos de Guatemala

Sin deberlo ni quererlo, los niños y adolescentes ya cargan con la responsabilidad de ser el futuro de Guatemala. Pero en el presente, el país les niega lo mínimo para sobrevivir y desarrollarse.

Todos los países y estados tienen como prioridad el resguardo de sus futuras generaciones con el fin de garantizar un desarrollo social y cultural frente al resto del mundo. El ideal es que los niños vivan en condiciones adecuadas, pero ¿qué hace Guatemala al respecto?

Aquí la situación de la niñez y adolescencia no es tan sencilla, pues la debilidad de los sistemas de salud y educación evidencian los rezagos históricos que afectan a esta parte de la población, que alcanza más del 50 por ciento del total de habitantes del país. Unido a una falta de control en la natalidad, desnutrición crónica infantil y condiciones de pobreza extrema, crecer en este país es una lotería con pocas probabilidades de ganar.

A decir de Juan Quiñónez, representante del Fondo de Naciones Unidas para la Niñez, Unicef, y a la víspera de la toma de posesión del nuevo gobierno, es preocupante que el tema de niñez y adolescencia otra vez se haya invisibilizado, pocos partidos políticos han abordado con seriedad esta problemática. La inversión del Estado guatemalteco para atender a más de la mitad de sus habitantes (2.3 por ciento del PIB) resulta insignificante para cubrir las necesidades básicas, principalmente la alimentación.




Vergonzoso primer lugar

Pese a los esfuerzos de programas de asistencia social, Guatemala ocupa el primer lugar a nivel latinoamericano en desnutrición crónica y el séptimo a nivel mundial. Esta condición se presenta en todos los departamentos del país, principalmente en el 'corredor seco', integrado por El Progreso, Zacapa, Chiquimula, Jalapa, Jutiapa, Santa Rosa y Baja Verapaz.

Entre otros de los agravantes de la desnutrición se mencionan una dieta pobre basada en maíz y frijol, y los cambios climáticos con grandes pérdidas en el agro nacional, lo cual provoca la ausencia o encarecimiento de los alimentos.

'Pero hablar de desnutrición no se trata solo de no tener qué comer. Los daños de la desnutrición son irreversibles. Si comparamos el cerebro de un niño desnutrido contra el de otro que sí ha recibido los nutrientes básicos, los menos afortunados no logran desarrollar todas las conexiones neuronales. La desnutrición crónica tiene repercusiones en el desarrollo físico y mental, porque las capacidades disminuyen debido al desgaste en otras partes del cuerpo', explica Adriano González-Regueral, representante de Unicef.


Estrategias a futuro

Para Jonathan Menkos, coordinador general del estudio Protegiendo a la nueva cosecha, del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, Icefi, los derivados de la desnutrición tienen un costo diario para el país de 66 millones de quetzales. En tanto, si se invirtieran tres millones diarios a partir de 2012, el panorama cambiaría para las generaciones futuras.

Menkos explica que existe una diversidad de acciones a tomar en cuenta, como la reasignación de recursos, generar entradas adicionales, por ejemplo impuestos, disminuir privilegios fiscales y fortalecer la administración tributaria. 'Este dinero garantizaría la salud de la madre desde el embarazo, la nutrición de los niños, crearía un espacio comunitario para la protección de los menores, y mejoraría los programas de alimentación escolar en todo el país', agrega Menkos. Otra estrategia de desarrollo lo constituyen los microcréditos destinados a generar oportunidades de ingresos familiares, por medio de la asistencia técnica en la identificación de negocios dentro de la comunidad. No se puede dejar de mencionar la necesidad de evaluar y darle un seguimiento a cada uno de esos programas.

El Tercer informe de avances en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), presentado por la Secretaría de Planificación y Programación, Segeplan, y el Sistema de las Naciones Unidas en Guatemala, muestra a 2006 como el año cuando se incluyó el indicador de desnutrición crónica, para identificar a niños guatemaltecos menores de cinco años con talla inferior a la normal. Esta condición también afecta a mujeres embarazadas o en período de lactancia y a personas de la tercera edad, tanto en el área urbana como rural.

Más que denuncias

Sara Payes, procuradora de la niñez y la adolescencia de la Procuraduría General de la Nación, comenta que a diario reciben entre 15 y 20 denuncias de violencia en contra de menores de edad, además de la alerta Alba-Keneth, que genera entre 10 y 14, la cual consiste en un sistema de denuncia de desaparición de niños que obliga a las autoridades a buscarlos antes de que se cumplan 24 horas de desaparecidos. La alerta recibe ese nombre por Alba Michelle España y Keneth López Agustín, niños secuestrados y hallados muertos días después.

Aunque existe un sistema de atención de 24 horas para cada una de estas denuncias, el personal que atiende es limitado en los diferentes juzgados. Un dato curioso es que los días con más reportes de este tipo son los lunes y viernes.


En la primera infancia

Uno de los programas que ha prestado atención al tema de desnutrición es la Pastoral de la Primera Infancia, la cual incluye a diferentes denominaciones religiosas, pero es coordinado por la Iglesia Católica, comenta Carolina de Magalhaes, su actual coordinadora.

Por medio de este programa se incluye a voluntarios de las comunidades, quienes se encargan de monitorear a las mujeres embarazadas, así como a los niños de cero a seis años. Los líderes visitan a las familias, orientan a la futura madre sobre su forma de alimentarse, explican las etapas del embarazo y están pendientes de las visitas de control que ellas deben hacer a los centros de salud u hospitales cercanos.

La idea es que las madres tengan conocimiento de las necesidades más importantes en cuanto a su cuerpo y las carencias de sus hijos. 'Si las madres tienen dinero deben saber que comprar una chuchería y un agua gaseosa, no tiene los mismos beneficios que invertir lo mismo en Incaparina y un huevo, que es más nutritivo', dice Elizabeth Pinto de López, quien apoya el proyecto.

¿Estudio o trabajo?

El tema educativo sí tiene avances, pues la tasa neta de escolaridad (TNE), da cuenta de que para 2009, 98 de cada 100 niños entre 7 y 12 años están cursando algún grado de educación primaria y 77 de estos logra culminar este nivel educativo.

De nuevo el tema de la asignación de recursos sobresale pues, como indica Quiñónez, 'se ha evidenciado cómo la falta de recursos del Estado es una de las principales causas para desatender las demandas de la población adolescente. Guatemala invierte el 2.3 por ciento del PIB en acciones orientadas a fortalecer los derechos de la niñez y adolescencia, un bajo porcentaje para una población equivalente casi al 50 por ciento de los guatemaltecos.

'Otros países como Bolivia invierten el 6.2 por ciento del PIB, creo que es allí donde hay que enfocarse y esto demanda de cualquier gobierno pensar seriamente en la discusión de un pacto y una reforma fiscal', argumenta.

En todo caso, la situación educativa en los jóvenes se agrava pues solo uno de cada tres tiene acceso a la educación básica y algunas veces desemboca en la deserción escolar por trabajo o explotación laboral.

Como indica el Tercer informe de avances en el cumplimiento de los ODM, para 2009 de cada 100 jóvenes, 12 de ellos comprendidos entre las edades de 15 a 24 años todavía no saben leer ni escribir, y proyecta una población analfabeta de 343,570 guatemaltecos (142,979 hombres y 200,591 mujeres).


No hay tiempo para educarse y jugar

Para María Lobo, coordinadora de la organización ProNiño en Guatemala, a la fecha hay 900 mil menores de edad trabajando en calidad de explotación y en las denominadas 'peores formas de trabajo' como la cohetería, picar piedra y labores agrícolas. Lo preocupante es el consentimiento del Estado en este tipo de actividades.

Pero la cifra anterior no es del todo real, existe un gran número de casos en la clandestinidad y la mayoría se encuentra en el área rural. 'Como sociedad tenemos un nivel de tolerancia social respecto al tema de trabajo infantil; no hacemos nada y somos parte del problema al aceptarlo', dice Karina Javier, coordinadora nacional del Programa de erradicación del trabajo infantil de la OIT, Guatemala.

Lobo hace énfasis en que un niño sin estudios y que utiliza su tiempo libre en cualquier otra actividad, está en riesgo de ser reclutado por grupos criminales, mientras la educación les brinda un panorama distinto al que se está viviendo. Además hay mayores posibilidades de repetir un círculo vicioso, donde los hijos de estos niños que laboran se convertirán en trabajadores a temprana edad y tampoco podrán acceder a un trabajo digno y de calidad.

No debe olvidarse que entre las creencias erróneas que justifican el trabajo de niños y jóvenes se encuentra la de darles la carga de apoyo económico familiar, para que no estén en las calles o se conviertan en delincuentes. Sin embargo, existe una línea delgada entre el trabajo y la explotación, ya que esta última los inserta en un mundo con responsabilidades que corresponden a los adultos, y sin derecho a una educación mínima, con consecuencias también a nivel físico y emocional, privándolos de ser niños y tener un desarrollo adecuado.

El Ministerio de Trabajo y Previsión Social cuenta con una ley de Protección Laboral de la Niñez y Adolescencia, en la cual se establece que no es sino hasta los 14 años cuando se reconoce que un adolescente pueda prestar su trabajo; y que su remuneración no sea menor al salario mínimo recibiendo, además, las bonificaciones correspondientes.

Las estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) han determinado que en 2010 la población guatemalteca entre 0 y 14 años representa el 41.5 por ciento y la población de 15 a 64 años pasa al 54.1 por ciento. Esto se traduce en una ampliación del rango de población en edad para trabajar, reflejado en los niños trabajadores, de 10 a 15 años, apartados de su desarrollo humano.


La joven fotógrafa

Mancilla nació en las cercanías del relleno sanitario. El destino que la esperaba era el de ir a revisar la basura y convivir de ella. Vivía en un sector en que los niños un día tenían de comer y otro no había nada para calmar el hambre.

Al cumplir 12 años un amigo la invitó a participar en un programa llamado FotoKids, dirigido por Nancy McGirr, una reportera gráfica, quien enseñaba a los niños todo lo relacionado con el arte de la fotografía. Evelyn aprendió las diferentes técnicas, participó en concursos con sus imágenes y compartió con expertos en fotografía y diseño.

Su panorama de vida cambió, siguió estudiando, se graduó de la universidad y, en la actualidad, es la directora administrativa de este proyecto exitoso que atiende a cientos de niños, niñas y jóvenes que cambian su condición de extrema pobreza y a quienes se les da un espacio para estudiar y aprender un oficio, o por lo menos explorar otro tipo de vida.

'Para mi FotoKids es un milagro, no existe otra palabra para describirlo', indica la joven mujer, casada y quien también desempeña el rol de mamá. En la actualidad este proyecto tiene 20 años y ha marcado la vida de sus participantes.



Bajo el yugo de la violencia

Sumado a la realidad anterior, los niños y jóvenes también son víctimas de la violencia que vive el país. Solo de enero a junio de 2011, 243 muertes de menores se habían reportado y en esta cifra no se consideraron las muertes por enfermedad o accidentes, comenta Nidia Aguilar, procuradora de la Defensoría de la niñez y la juventud, de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH).

Aunque ha disminuido en mínima proporción el número de muertes -248 en el mismo período durante 2010- se ha visto más crueldad en la forma como se cometen los asesinatos, comenta Aguilar. Además, no baja la cifra de maltrato infantil, 70 de cada 100 niños sufre en sus propios hogares la violencia intrafamiliar.

A esta situación debe agregarse que los adolescentes también sufren discriminación. Se les juzga por su forma de vestir, tener el cabello largo o un tatuaje, los cuales parecen ser suficiente motivo para acusarlos de ser responsables de la violencia, dice Sotero Sincal, representante nacional de Diakonia para Guatemala.

También está el fenómeno social del rechazo a la autoridad, donde se entra en conflicto con la ley y, en opinión de Myrna Ponce, del Observatorio de Salud Reproductiva, se carece de tratamiento especializado en los centros de rehabilitación para menores.

La Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de la República cuenta con registros de los cuatro centros de privación de libertad para jóvenes donde se encuentran recluidos casi 600 jóvenes de ambos sexos entre 13 y 21 años de edad. Los delitos más comunes cometidos son violación, asesinato, extorsión, homicidio, plagio o secuestro y portación ilegal de arma de fuego.


El riesgo de ser mujer
María Luisa Méndez, representante de la organización juvenil Paz Joven, argumenta que los problemas de la juventud son dinámicos, aunque las dificultades de raíz siguen siendo las mismas.

'Uno de ellos es el tema de educación, el de los derechos humanos y reproductivos. Hay una cifra alta de embarazos prematuros principalmente en Alta Verapaz, Quiché y Quetzaltenango. Estamos hablando de adolescentes que no pasan de los 19 años y no digamos la situación de pobreza y pobreza extrema en la que crían a sus hijos', explica.

Al respecto, Guatemala tiene una de las tasas más altas en América Latina de embarazos en adolescentes y una de las tasas más altas en matrimonios infantiles, donde se evidencia la tolerancia de parte de la sociedad y las autoridades ante este tipo de situaciones violatorias de los derechos humanos, sobre todo los de la mujer. 'La violencia en muchas comunidades se genera por la visión patriarcal y machista de hombres y mujeres, quienes justifican la violencia como parte de la cultura', agrega Sotero.

'El problema de la violencia contra las mujeres no tiene discriminación por etnia, por edad ni por grupo socioeconómico, porque el gran riesgo es ser mujer en una sociedad que nos coloca en desigualdad. Sin embargo, en términos de niñez la situación tiene una gravedad específica, porque algunas niñas en relación con hombres de su confianza, ya sea un padre, hermano, tío o incluso maestros, tienden a sufrir algún tipo de abuso', dice Fabiola Ortiz, de la Coordinadora Nacional para la Prevención de la Violencia Intrafamiliar y contra las Mujeres, Conaprevi.


Leyes y protección

Para Ponce, el tema de niñez y adolescencia no se encuentra en agenda legislativa y menos en agenda común, opinión que comparte Pedro Cruz de Jóvenes por Guatemala. Entre las principales causas para que el tema no avance en el campo legislativo puede mencionarse un presupuesto insuficiente para la puesta en marcha de un sistema exitoso, la falta de coordinación interinstitucional con incidencia en protección de niñez y adolescencia, y la inestabilidad de los funcionarios públicos, entre otras.

Una de las iniciativas de ley que se ha presentado es la de cuidado alternativo de la niñez y la adolescencia, cuyos derechos han sido amenazados y violados, la cual trata sobre la institucionalización de la niñez, tener un mayor control en las casas hogares que existen y que hoy albergan a más de siete mil niños, y muchas de ellas carentes de los requisitos mínimos para ser considerados lugares adecuados para mantener a los niños y adolescentes.

En opinión de Cruz, la voz de los jóvenes logra cada día más incidencia, pero no dejan de ser un objetivo para las organizaciones políticas que solo buscan su apoyo en los procesos electorales. Luego tratan de ocultar la falta de atención a este sector con la promulgación de leyes que consideran una sobrelegislación al sistema político del país y violatoria de los derechos de los jóvenes. 'Lo que necesitan los jóvenes de Guatemala es empleo, pero hoy el Estado no está en capacidad de brindar una oportunidad de desarrollo', argumenta el joven líder.

Sin duda, cuidar a la niñez y adolescencia es obligación de los adultos. Las denuncias, exigir que se cumplan las leyes existentes y cuidar a las nuevas generaciones, son los puntos que marcan la diferencia entre un mejor futuro o seguir en un laberinto sin salida.




El sistema legislativo

Aunque la niñez y adolescencia cuenta con un marco legislativo existen deficiencias en el sistema que hacen difícil su cumplimiento.
Leyes que protegen a la niñez y adolescencia en Guatemala

• Constitución de la República de Guatemala.
• Ley de Protección Integral de la Niñez y Adolescencia. Decreto 27-2003.
• Ley del Consejo Nacional de Adopciones. Decreto 77-2007.
• Ley de Violencia Sexual, Explotación y Trata de Personas. Decreto 9-2009.
• Acuerdo Gubernativo 333-2004, Política Integral de la Niñez y Adolescencia.

Normativa Internacional
• Convención sobre los Derechos del Niño.


Movimiento cultural Trasciende

Lo que se inició como un grupo de baile en los pasillos del edificio de Correos, en el Centro histórico de la Ciudad de Guatemala, hoy es un movimiento que pregona a los cuatro vientos una cultura de paz y la urgencia de rescatar a los jóvenes urbano-marginales con una propuesta artística, el hip-hop.

Ya pasaron algunos años y ahora, consolidado como el movimiento cultural Trasciende y bajo el lema de Paz, Unión y Libertad, enrola a los soldados de las guerras urbanas para ofrecer un ambiente de pertenencia, lejos del maltrato y violencia en sus hogares o lugares donde habitan.

A decir de uno de sus fundadores, Mr. Fer, el movimiento está destinado a atender a niños y niñas inmersos en zonas marginales de los centros urbanos, dando la oportunidad de transmitir un mensaje positivo a través del baile, canto y expresiones artísticas como el graffiti.

Cabe resaltar que Trasciende es una organización con recursos limitados, pero eso no ha sido obstáculo para que su labor sea reconocida a nivel mundial en concursos de hip-hop, donde ganan la guerra a la desigualdad y marginación social.



Por Ingrid Reyes y Juan Carlos López

Fuentes: Jonathan Menkos, coordinador general del estudio Protegiendo a la nueva cosecha, del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, Icefi. Tercer informe de avances en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Adriano González-Regueral, representante de Unicef. María Lobo, coordinadora de la organización ProNiño en Guatemala. Karina Javier, coordinadora nacional del Programa de erradicación del trabajo infantil de la OIT, Guatemala. Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de la República. Myrna Ponce, del Observatorio de Salud Reproductiva. Sotero Sincal, representante nacional de Diakonia para Guatemala. Fabiola Ortiz, de la Coordinadora Nacional para la Prevención de la Violencia Intrafamiliar y contra las Mujeres, Conaprevi. Juan Quiñónez, representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Unicef. María Luisa Méndez, coordinadora del proyecto Fuerza Adolescente, Asociación Paz Joven Guatemala. Pedro Cruz, coordinador del movimiento Jóvenes por Guatemala. Movimiento Cultural Trasciende. Carolina de Magalhaes, Coordinadora Nacional de la Pastoral de la Primera Infancia, y Elizabeth Pinto de López, voluntaria. Sara Payes, procuradora de la niñez y la adolescencia de la Procuraduría General de la Nación. Nidia Aguilar, procuradora de la Defensoría de la niñez y la juventud, de la Procuraduría de los Derechos Humanos.


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