
La mayoría de personas que vivimos en áreas urbanas tendemos a referirnos a los recursos naturales como un aspecto separado de nosotros. Sin embargo, este alejamiento es artificial, pues nuestra existencia depende del balance del entorno natural y también de cuánto participemos en su cuidado.
Todos, sin importar el lugar de residencia y el género, dependemos de los recursos naturales para vivir. 'Hasta el producto plástico más procesado tuvo su origen en algo natural. El brillante que adorna un anillo proviene de una mina y ese yacimiento es un recurso natural', explica la antropóloga Alejandra Colom Bickford.
Así, para cada cosa que consumimos o utilizamos hay un origen natural. Esta separación mental entre los seres humanos y la naturaleza hace que a muchos habitantes urbanos se nos olvide que nuestra dependencia es real y su mal uso nos perjudica, incluso pone en riesgo nuestra sobrevivencia y la de futuras generaciones.
'Gracias al medio ambiente las personas nos desarrollamos al interactuar con él constantemente', explica Estuardo Cepollina, arquitecto ambiental con especialidad en eficiencia energética y catedrático del Instituto de Recursos Energéticos de la Universidad Galileo.
Roxana Sobenes García, ministra de Ambiente y Recursos Naturales y quien también preside el Consejo de Áreas Protegidas, la primera mujer en ocupar dicha cartera, señala que el tema de ambiente ha estado marcado por desigualdades históricas como la discriminación hacia las mujeres y grupos minoritarios. 'Por ello, mi objetivo es enfocar todos los esfuerzos del ministerio para erradicar estos factores', señala la funcionaria.
En este sentido, el papel de las mujeres en la interacción y cuidado de los recursos naturales es vital. 'En algunas comunidades son ellas quienes se encargan de la parte agrícola o participan de este tipo de tareas, porque al contar con un compañero de vida él se encarga de preparar la tierra y ellas son quienes dan seguimiento al proceso de siembra', indica Luis Estuardo Ríos, biólogo y coordinador de la Unidad de Lucha contra la Desertificación y Sequía del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales.
Tanto a nivel de las áreas de cultivo como las tareas que cumple desde su casa, el rol de la mujer es fundamental pues algunas de ellas contribuyen en la gestión de desechos sólidos, en el manejo de aguas grises para evitar que sean vertidas en fuentes de agua potable, 'evitan la degradación de la tierra y reducen los focos de enfermedades', agrega Ríos.
Al respecto, Colom indica que 'las personas que viven y dependen directamente de los recursos naturales se ven afectadas por su disponibilidad y calidad más que los habitantes de las ciudades'. En otras palabras, quienes se dedican a la agricultura o a la extracción de productos forestales tienen una relación diferente con estos capitales naturales. 'En el caso de las mujeres rurales la interacción es diaria. Así el impacto de un río contaminado o la desaparición de un área forestal se siente de manera directa en la familia. Si el caudal baja o se desvía por actividades que se desarrollan desde la cuenca alta, las personas responsables de administrar el agua en la familia se ven afectadas, y esta actividad recae por lo general en las mujeres y niñas', explica Colom.
Por ejemplo, cuando disminuye o desaparece este recurso, el tiempo dedicado a resolver ese cambio pesa sobre ellas. Colom señala que desde su experiencia las mujeres ven como una prioridad la inversión en sistemas de agua potable que garantice el suministro a los hogares.
Al discutir el tema del agua queda clara la imperante necesidad de involucrar a mujeres en políticas públicas e inversión, a todo nivel. 'Si se excluye su participación se pierde la dimensión real de la dependencia de los hogares sobre el agua', explica Colom. También, al excluirlas, se hace invisible la cantidad de tiempo y recursos que ellas invierten en garantizar el suministro mínimo de agua al hogar. 'En el impacto negativo de la ausencia de la participación de las mujeres, también se debe considerar el tiempo destinado a atender las enfermedades provocadas por la falta de agua de calidad y, en casos extremos, lidiar con la muerte de niños menores de cinco años', indica la antropóloga.
En cuanto a la inclusión de las féminas en las políticas de conservación, el funcionario Luis Ríos considera que 'aunque falta mucho por hacer, ya se ha empezado a reconocer el rol que tienen las mujeres en la conservación del medio ambiente, a través de políticas municipales más incluyentes. Esto se empieza a ver en las negociaciones que se hacen en pro de la gestión integral en el marco del desarrollo sostenible', subraya el profesional.
["En Guatemala en 2000 se hizo un inventario nacional de humedales y se contabilizaron 191, entre lagunas, lagunetas, lagos y estuarios. De estas fuentes hídricas se estima que el 90 por ciento están contaminadas". Boris MacDonald, biólogo de la Universidad de San Carlos de Guatemala.]
Si bien los humanos dependemos de los recursos naturales, su variable es el nivel de consumo y procesamiento de lo que comemos, vestimos y usamos. Es riesgoso asignar a la mujer rural como la guardiana de la naturaleza, porque de esta forma se exime del compromiso al resto de ciudadanos.
También es peligroso hablar de la responsabilidad de la mujer rural sin vincularla a los actores más grandes. Al usar de nuevo el ejemplo del agua, cuando se mide el consumo de una familia rural es bastante bajo en comparación con el de una en el área urbana. 'La mujer rural extrae lo que necesita y, consciente o inconscientemente, contribuye a que el impacto de su círculo familiar sobre este recurso sea bajo', señala Colom.
Pero ¿qué pasa si la calidad del agua disminuye porque río arriba hay una fábrica, un ingenio, un pueblo que vierte sus aguas negras al caudal del que ella depende?, ¿en quiénes recae la responsabilidad? y ¿de dónde deben surgir las soluciones inmediatas y las de largo plazo? 'Sería injusto esperar que ella resuelva este problema', enfatiza la antropóloga Alejandra Colom. Por eso debe hablarse en términos de cadenas de responsabilidad. Por ejemplo, como lo que pasa con los bosques naturales, está claro que en Guatemala la alta dependencia sobre la agricultura de subsistencia y la leña como fuente de energía tienen un gran impacto sobre la masa forestal.
De nuevo es visible el papel importante que juega la mujer rural en el abastecimiento familiar para el autoconsumo y de esa cuenta es necesario vincular esta dependencia a las políticas agrarias y económicas, las cuales escapan de las manos de una mujer rural individual. Por ello, nadie es más o menos responsable de su uso personal de recursos. La diferencia es la manera como los consumimos y la percepción que la sociedad tiene de la lejanía o cercanía a ellos.
La ministra Sobenes afirma que 'es fácil darse cuenta de que la mujer tiene un papel preponderante en la vida de nuestro país, porque muchas de ellas son cabeza de hogar y eso las hace responsables de producir para el sostenimiento económico diario, con los grandes retos que eso significa'.
Si hablamos de la conservación del entorno inmediato de las mujeres rurales, es fácil ver que ellas deben contar con el espacio a nivel de los gobiernos locales, para participar en la toma de decisiones respecto de su administración.
Esto debe verse desde la óptica de las diferencias de género. Un caso fácil es el de los programas de reforestación, los cuales requieren que la persona posea título sobre la tierra que será reforestada, 'se discrimina inmediatamente a las mujeres porque en Guatemala la mayoría de la tierra está en manos de hombres', explica la antropóloga Colom.
La responsabilidad de quienes toman las decisiones no está solo en crear oportunidades, sino en asegurarse de que no existan barreras estructurales que limiten la participación del sexo femenino. 'Cuando un grupo de féminas tiene acceso a crédito y capital de inversión, para producir sustentablemente, en general el resultado es bueno', agrega la antropóloga.
Por su parte, Sobenes señala que para conocer la realidad de las comunidades y acercar el trabajo del ministerio a esas situaciones se han organizado pláticas con el objetivo de escuchar a los habitantes y conocer sus solicitudes. Así se les involucra en jornadas de limpieza, reforestación y recuperación de cuencas.
Un proceso es recíproco cuando se invierte en escucharlas, se les da el tiempo necesario para plantear sus problemas y se les permite discutir soluciones. Además hay participación activa cuando hay flexibilidad y el diseño es versátil para adaptarse a situaciones imprevistas. Es participativo cuando se reconoce y se toma en cuenta la responsabilidad del resto de la sociedad sobre el estado de los recursos naturales y no se deja todo el compromiso a un grupo de la población.
'Las políticas para el desarrollo sustentable y conservación de los recursos naturales para el área rural, solo van a funcionar cuando el Estado y la sociedad vean las conexiones entre los recursos, nuestros patrones de consumo, los intereses económicos y nuestra verdadera dependencia sobre ellos', subraya Colom.
Si la prioridad del país es a corto plazo, será casi imposible hablar con honestidad de políticas sustentables. Pero si el compromiso es de largo plazo, entonces podemos pensar en una transformación real, en donde las mujeres rurales no solo participen en la conservación local, sino se beneficien del uso más responsable de los recursos por el resto de la población.
La ministra Sobenes sostiene que en temas tan importantes como el agua y su aprovechamiento, la participación de las mujeres de las comunidades en campañas de reforestación de cuencas, la protección de mantos hídricos, el adecuado uso y aprovechamiento del agua se replica en las nuevas generaciones. 'Por ello es fundamental que de manera prioritaria las mujeres sean capacitadas y entrenadas para trasladar a las futuras generaciones la labor de proteger los recursos naturales', agrega la funcionaria.
'Se ha observado que en todas aquellas sociedades en donde los procesos económicos han involucrado a la mujer como un eje central o de gran valor en ese desarrollo, tienden a ser colectividades mucho más estables y productivas, en comparación con aquellas sociedades donde son discriminadas o no se les da el lugar que les corresponde', indica Luis Estuardo Ríos, biólogo y coordinador de la Unidad de Lucha contra la Desertificación y Sequía del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales.
[En 2011 en Durban, Sudáfrica, durante la Convención de Cambio Climático, de las Naciones Unidas, Guatemala fue nombrado el segundo país de mayor vulnerabilidad]
Estuardo Cepollina, arquitecto ambiental, explica que en 2011 en Durban, Sudáfrica, durante la Convención de Cambio Climático, de las Naciones Unidas, Guatemala fue nombrado el segundo país de mayor vulnerabilidad al cambio climático, entre Bangladesh, que ocupa la primera casilla, y Colombia, que se encuentra en la tercera.
'Al hablar de vulnerabilidad debe tenerse en cuenta que toda la región centroamericana, en especial Guatemala, es vulnerable por naturaleza. El territorio está asentado en un área geográfica en donde chocan cuatro placas tectónicas y la actividad sísmica es constante. Sumado a esto se encuentra una cadena volcánica activa', explica Ríos.
Por esa misma posición tenemos acceso a dos océanos, pero esta condición le da otro dinamismo a nuestro ambiente, pues eso favorece que nos encontremos en la ruta directa de los huracanes y experimentemos de cerca los efectos de estos fenómenos hidrometeorológicos, 'los cuales científicos del mundo aseguran serán más frecuentes y potencializados', explica Ríos.
Desde el aspecto social y al analizar la vulnerabilidad, se debe reconocer que Guatemala tiene grandes deficiencias, como el alto índice de pobreza, el analfabetismo, una economía pequeña expuesta a las repercusiones de las crisis en otros países. Ríos explica que 'otro aspecto poco favorable es que tenemos una alta dependencia del sector agrícola, que suele ser el más afectado por las lluvias extremas o sequías'.
También tienen que ver los procesos asimétricos que se suscitan en el país, como el narcotráfico, que además de ser una gran amenaza social causa ingobernabilidad. Otro aspecto a considerar es que todavía se sigue funcionando bajo los mismos procesos de modelo de desarrollo, en los cuales el país ha estado inmerso desde hace décadas y el cual solo promueve los hábitos consumistas que afectan el entorno .
Desde hace cuatro años los biólogos Celeste Méndez y Boris MacDonald, junto con otros especialistas de la Escuela de Biología de la Universidad de San Carlos, con el financiamiento del Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología a través de la administración del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Concyt, han llevado a cabo proyectos para documentar y clasificar especies de plantas acuáticas, en Monterrico. En su investigación encontraron 20 nuevas clases, las cuales no estaban reportadas para el país. En su proyecto más reciente evaluaron la relación de la vegetación acuática, las variables ambientales del agua y establecer una relación del efecto de la interacción del ser humano con ese delicado ecosistema. A través de este estudio se elaboró un catálogo completo con lenguaje sencillo dirigido a pescadores, guarda recursos, lancheros y personas de las comunidades cercanas. En él se describe cada especie, la importancia del ecosistema estuarino y sugerencias para su cuidado.
A criterio de MacDonald estos estudios son valiosos en la medida en que los investigadores, además de recopilar la información, sean capaces de compartirla con los habitantes de la región, para que apliquen mejores prácticas al desarrollar sus actividades cotidianas y sean más conscientes del impacto que ellos mismos provocan al entorno natural.
Lourdes Socarrás Mérida, ingeniera en termoenergética y coordinadora académica del Instituto de Recursos Energéticos, de la Universidad Galileo, explica que la institución es un centro de educación superior que promueve y fortalece el aprovechamiento de las fuentes de energía renovable, el ambiente y el desarrollo sostenible. Fue creado en 2006 con el objetivo de desarrollar las investigaciones de fuentes de energía renovable, educación ambiental y recursos renovables. Desde hace algunos meses esta institución lleva a cabo un proyecto que busca desarrollar una planta piloto de biocombustible, fabricado a partir de microalgas encontradas en el Lago de Amatitlán, con el apoyo de científicos de Estados Unidos y Rusia.
El proceso incluye la selección de las especies adecuadas, su monocultivo, secado y después de un tratamiento químico se les extrae el aceite. 'En Guatemala se han clasificado 42 especies, algunas de ellas aptas para la producción de biodiésel', agrega el físico Cristian Guzmán. Este proyecto cuenta con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Concyt, de Global Village Evergy Partnership, Gvep, Internacional y la Alianza Centroamericana de Energía.
Paulo André Maldonado, coordinador de Programas Institucionales, del Departamento de Responsabilidad Social Académica, RSA, de la Universidad Rafael Landívar, URL, explica que es un programa ambiental denominado Campus Sustentable apoyado por el Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente, Iarna, de la URL. Su objetivo principal es vincular a las facultades, que trabajan en conjunto, al impartir cursos específicos al personal administrativo y de mantenimiento, catedráticos e institutos de investigación, para disminuir el impacto que se genera al ambiente, dentro del campus universitario.
Dichas capacitaciones son posibles por medio de investigación, asesoría, formación, divulgación, sensibilización en cinco ejes ambientales: gestión eficiente del agua, de la energía, manejo eficiente de aéreas verdes, gestión eficiente de la atmósfera al reducir los contaminantes y manejo eficiente de los desechos sólidos y líquidos. La iniciativa surgió de las propuestas de dos mujeres que estudiaron y ahora trabajan en la universidad, la licenciada Cristina Bailey y la ingeniera Nancy Girón, catedráticas del curso Realidad Medioambiental de Guatemala, y la estudiante de la carrera de Ciencia Política, Rocío Wholers. El programa funciona desde 2010, bajo la autorización de la Rectoría de esa casa de estudios.
[Según estudios recientes, en la ciudad cada habitante genera entre 800 a 900 gramos, un poco más de dos libras, de basura al día. Mientras en la provincia son de 550 a 600 gramos por persona, un equivalente a casi una libra. Y se calcula que en la ciudad capital por cada kilómetro cuadrado de territorio hay 1,460 habitantes. Cristian Guzmán, licenciado en física con especialidad en energía renovable y coordinador de proyectos del Instituto de Recursos Energéticos, de la Universidad Galileo.]
['Promover la igualdad de género, subsanando las diversas desventajas sociales y económicas que dejan a las mujeres sin voz e indefensas, también puede ser una de las mejores maneras de salvar el medio ambiente y contrarrestar los peligros del hacinamiento y otros factores adversos a consecuencia de las presiones de población. La voz de las mujeres tiene importancia crítica para el futuro del mundo y no solo para el futuro de las mujeres'. Amartya Sen, autor del libro Población y Equidad de Género.]

Guatemala fue el primer país en la región centroamericana en tener Ley de Protección y Mejoramiento del Medio Ambiente, según Decreto 68-86. Y desde que se creó el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales, en diciembre de 2000, Roxana Sobenes, con 22 años de experiencia en manejo ambiental, es la primera mujer en ocupar el cargo de Ministra en dicha cartera.
Su principal objetivo durante su gestión es evitar que niños mueran diariamente por hambre al vivir en pobreza extrema. Otra de sus metas es contribuir activamente para tener un país verde, sin problemas de calidad ambiental y en el cual se promueva el desarrollo económico. 'Estoy convencida de que mediante una adecuada información y un diálogo pacífico es posible resolver cualquier conflicto', subraya la funcionaria.
Para Cristian Guzmán, licenciado en física con especialidad en energía renovable y coordinador de proyectos del Instituto de Recursos Energéticos de la Universidad Galileo, una de las deficiencias de nuestro sistema es que los recursos naturales no son aprovechados al máximo. Por ejemplo se ha demostrado que tenemos un potencial hídrico de 5,000 watts de potencia, de los cuales solo son aprovechados entre el 13 y 14 por ciento. 'Esto implicaría dar paso a las hidroeléctricas', indica Guzmán.
En cuanto a la geotermia existe un gran cinturón desde el occidente del país, que pasa por el centro hasta llegar al oriente, el cual está en estrecha relación con la cadena volcánica del país. La energía geotérmica es el calor que procede del interior de la Tierra por medio de vapores, los cuales al ser captados mueven turbinas capaces de generar energía eléctrica. Este recurso tiene un potencial estimado de 1,000 mega watts y solo se aprovecha entre el dos y tres por ciento. En cuanto a la energía eólica contamos con 7,200 megas que tampoco se aprovechan. 'Para mejorar nuestra capacidad es necesario promover el despliegue de tecnología, para el desarrollo desde el interior del país', concluye Guzmán.
Medio ambiente y equilibrio ecológico. El Estado, las municipalidades y los habitantes del territorio nacional están obligados a propiciar el desarrollo social, económico y tecnológico que prevenga la contaminación del ambiente y mantenga el equilibrio ecológico. Se dictarán todas las normas necesarias para garantizar que la utilización y el aprovechamiento de la fauna, de la flora, de la tierra y del agua, se realicen racionalmente, evitando su depredación. Artículo 97, de la Constitución Política de la República de Guatemala.
Además, el país cuenta con una normativa jurídica que incluye más de 2,800 reglas vigentes en relación a salud ambiental y ha ratificado 62 convenios internacionales.
A nivel comunitario, el cambio se da a través de la educación ambiental porque las personas han empezado a reconocer que en la medida en que los bosques se vuelvan sostenibles y se haga uso adecuado de las fuentes de agua para satisfacer las necesidades y la interacción con el medio ambiente sea razonable, las generaciones futuras también tendrán los recursos para satisfacer sus requerimientos. 'Esto ha implicado ser más responsables y vivir en armonía con el entorno natural, y parte de esta nueva visión son los bosques energéticos y la agricultura orgánica, que si bien han sido cambios paulatinos de mucho esfuerzo, ya son más comunes en las políticas de gobierno, de industrias y comunidades', indica Estuardo Cepollina.
Dalila Vásquez, coordinadora de proyectos de la Asociación de Mujeres Madre Tierra, afirma que desde los espacios de reflexión y la experiencia de las integrantes de la organización, y a partir de la implementación del proceso de agricultura sostenible, coinciden en que la Cosmovisión Maya ha sido un mecanismo que promueve el respeto y el relacionamiento armónico de las personas con el cosmos. Para ellas, los elementos naturales tienen un especial significado puesto que la naturaleza les da de comer.
Asimismo, el agua, bosques y semillas nativas son componentes importantes que nos ha dado la vida y que, por lo tanto, se deben proteger y usarse de manera racional. 'Estos principios promueven el rescate de esos valores que se han perdido por la ambición y la introducción de políticas de inversión que solo buscan la generación de ingresos económicos de la tierra y el territorio', afirma Vásquez.
La organización promueve el cuidado de los recursos naturales desde la sensibilización comunitaria para el cuidado y la defensa de los recursos naturales, hasta el impulso de la agricultura sostenible mediante la formación de promotoras en agroecología, en diversificación de cultivos, recuperación y conservación de suelos, aprovechando la materia orgánica y los conocimientos ancestrales de producción. Con esto se espera que las nuevas generaciones aprendan el respeto por la madre naturaleza y sus elementos.
Si bien el papel de la mujer guatemalteca en la conservación de la riqueza natural es fundamental por ser educadora y formadora de nuevas generaciones, en la realidad la responsabilidad es compartida. Todos los actores y las circunstancias particulares del país demandan que todos los habitantes nos involucremos activamente en reducir la contaminación y en la promoción de la sostenibilidad por medio de la recuperación de los recursos naturales, para que con ello se garantice la calidad de vida de las nuevas generaciones.
Por Karla Rímola
Ilustraciones: Gerber Sarazúa
Foto: Paul Devaux
Fuentes: Roxana Sobenes García, ministra de Ambiente y Recursos Naturales y presidente del Consejo de Áreas Protegidas. Luis Estuardo Ríos, biólogo y coordinador de la Unidad de Lucha contra la Desertificación y Sequía, del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales. Dalila Vásquez, coordinadora de proyectos de la Asociación Madre Tierra. Alejandra Colom Bickford, antropóloga aplicada con enfoque de recursos naturales, género y juventud, para Population Council. Lourdes Socarrás Mérida, ingeniera en termo energética y coordinadora académica; Estuardo Cepollina, especialista en arquitectura ambiental con maestría en eficiencia energética y catedrático; y Cristian Guzmán, licenciado en Física, con especialidad en energía renovable y coordinador de proyectos del Instituto de Recursos Energéticos, de la Universidad Galileo. Celeste Méndez, bióloga, y Boris MacDonald, biólogo, de la Escuela de Biología de la Universidad de San Carlos. Paulo André Maldonado, coordinador de Programas Institucionales, Departamento de Responsabilidad Social Académica, RSA, Universidad Rafael Landívar.
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