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A tu cónyuge puedes comprenderlo, pero no siempre tolerarlo. La diferencia es que habrá situaciones en las cuales serás capaz de entender, pero no siempre podrás aceptar. Y es aquí donde a veces empieza la discordia en la relación.
En la convivencia diaria no siempre todo resulta color de rosa. A veces se comprende un carácter fuerte, pero no siempre puede tolerarse, y quien tiene el defecto suele hacerse la víctima con la familia o amigos: “Mi pareja no me comprende, no me tolera”, cuando son dos términos diferentes.
Según el diccionario de la Real Academia Española, comprender significa encontrar justificados o naturales los actos o sentimientos de otro. Mientras tolerar se entiende como sufrir, soportar, tener paciencia, pues se permite algo que no se reconoce como lícito. Vale la pena que en la medida de lo posible tengas tolerancia y adoptes una actitud de empatía, para aceptar ciertas actitudes. Con buen tono y diálogo es posible resolver algunos conflictos. Cuando tu pareja requiera ayuda emocional, tú puedes acompañarlo y ser como una guía en su tratamiento. Eso sí, debes tener voluntad, amor y paciencia, agrega Lucky López Angulo, doctora en salud mental, de la clínica Psicosalud.
Las situaciones que no admiten la tolerancia son las agresiones físicas, psicológicas y verbales. Cuando estas actitudes negativas se vuelven frecuentes, no debes permitirlas y debes buscar asesoría profesional. Tampoco permitas que tu pareja sea un padre irresponsable, que no cumpla con sus obligaciones económicas y siempre esté dando excusas, o que constantemente llegue ebrio a casa dándole mal ejemplo a los hijos. Lo mejor es motivarlo a un cambio asistiendo a grupos de asociados anónimos o buscando a un psicólogo para que oriente a ambos.
Recuerda que es importante romper con los esquemas que impiden un sano crecimiento emocional y físico, y enseñarle a los hijos actitudes más positivas, puntualiza la psicóloga Lourdes Saravia.
Por Margarita Pacay