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¿Acné? no te resignes, combátelo

febrero - 2007

Todo adolescente experimenta la erupción de al menos un barro o una espinilla, pero cuando éstos se convierten en una infección que se propaga y se prolonga, se requiere de la atención de un experto para determinar la causa y combatir el problema desde la raíz.

Conocidos y experimentados por la mayoría de personas que sobrepasan los 18 años de edad, los barros y espinillas constituyen la manifestación visible de un cuadro dermatológico, el cual se produce cuando los poros son obstruidos por una mezcla de sebo y células muertas que impide el proceso de excreción de la glándula sebácea.  Esto genera una inflamación cuyas lesiones se manifiestan como granos en la superficie de la piel -comedones, pústulas, quistes y nódulos-.  Las zonas más afectadas poseen mayor cantidad de glándulas sebáceas: rostro, cuello, pecho y espalda.

De acuerdo con Telma Meda, dermatóloga, el acné es una enfermedad multifactorial.  Entre las causas más frecuentes menciona: factores genéticos, el tipo de glándulas sebáceas y la cantidad de éstas por centímetro de piel; factores inflamatorios de la glándula sebácea -por obstrucción del poro- y factores hormonales.  El acné conocido como juvenil es característico de la adolescencia -13 y 18 años de edad- debido a que las hormonas sexuales -en especial los andrógenos- estimulan la producción de grasa de las glándulas sebáceas. 

Los andrógenos -testosterona y otras similares- son hormonas responsables de las características masculinas.  Se producen en gran cantidad en los hombres, pero también están presentes en el organismo femenino.  Éstos, dice Virginia Serrano, endocrinóloga, son la causa más frecuente de acné en mujeres.  “La presencia de acné o vello -en zonas habituales para los varones- es indicio de hiperandrogenemia, un aumento de los niveles de testosterona libre en el organismo”, explica.  Otros síntomas de esta patología son piel y cabello grasos, engrosamiento de la voz y, generalmente, está asociada al síndrome de ovario poliquístico.

No existen estudios que demuestren de manera contundente que determinados alimentos estén vinculados al padecimiento de acné, pero de acuerdo con Meda se ha comprobado que quienes consumen comida chatarra y alimentos tales como leche entera tienen mayor propensión.  La experta también cita el chocolate y la mayonesa como generadores de efectos androgénicos en las glándulas.  El uso de algunos medicamentos, el estrés, la excesiva exposición al sol y la contaminación ambiental se suman a los factores vinculados al problema.   Los casos son pocos, pero el acné puede presentars en la infancia o persistir en la edad adulta. 

Al rescate

El tratamiento para controlar el acné depende de las causas que lo originan.  De acuerdo con Serrano, además de la evaluación clínica, deben realizarse mediciones hormonales y ultrasonido pélvico para un diagnóstico y tratamiento certeros.  Por lo general, se emplea uno o varios de los siguientes productos y procedimientos:    

•De uso tópico.  Productos como el peróxido de bonsoilo y retinoides se utilizan para tratar acné leve y moderado -no infeccioso-.
• Hormonas.  En las mujeres, los cuadros de acné suelen mejorar mediante la prescripción reguladores hormonales, algunos de los cuales reducen el efecto de las hormonas masculinas.
• Antibióticos.  La tetraciclina, doxiciclina y eritromicina, por vía oral, suelen utilizarse para controlar infecciones severas.
• Isotretinoína.  Derivado de la vitamina A, considerado uno de los medicamentos más efectivos contra el acné. Actúa en la glándula corrigiendo el problema, disminuyendo el tamaño de ésta y drenando sustancias acumuladas. Su uso es delicado: de presentarse un embarazo, puede causar defectos en el embrión.
• Peeling químico.  Se realiza con sustancias tales como ácido salicílico o glicólico, los cuales ayudan a despejar los poros, eliminando puntos negros y blancos, y estimulan la renovación de la capa superficial de la piel.
• Microdermoabrasión.  Elimina las capas superiores de la piel para prevenir o tratar cicatrices.  Corrige irregularidades y estimula la regeneración de la piel.
• Láser azul.  Es especialmente útil cuando las lesiones son infecciosas.  Destruye las bacterias y corrige cicatrices.  
• Naturales.  En Guatemala se comercializa una fórmula  natural cuya base la conforman sales del mar muerto.  Ofrece eliminar el enrojecimiento de la piel, así como los puntos blancos y negros.


Prevención y control

• Por la mañana y antes de ir a dormir, limpia tu rostro con un producto desmaquillante que no reseque ni irrite la piel.  
• Nunca pellizques, extirpes ni rasques barros y espinillas.  Favorece la multiplicación de bacterias y provoca manchas.
• No te autorrecetes cremas o sustancias que ofrecen secar los granitos y utiliza siempre un protector solar.  
• Modera el consumo de chocolate y mayonesa; evita la comida chatarra e incluye en tu dieta lácteos descremados, frutas, verduras y carnes asadas, hervidas o a la plancha.
• Si padeces acné utiliza la menor cantidad posible de productos cosméticos.  Usa maquillaje a base de agua, con agentes anticomedogénicos e hipoalergénicos.
• Si padeces de acné consulta a un médico especialista.


 

Por  Lili Beteta
Infografía: Sergio Espada

Fuente: Dermatólogía Telma Meda. Endocrinóloga Virginia Serrano. Industrias Pranatura S.A.

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