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Si te sientes ansiosa, se entumecen tus músculos, eres incapaz de quedarte quieta por algún tiempo o te asustas sin razón aparente, es tiempo de consultar al médico.
Sentir cierto nerviosismo o inquietud es una respuesta normal ante situaciones de amenaza o estrés. Pero se convierte en algo dañino cuando lo experimentas constantemente con intensidad y sin causa aparente, pues es probable que tengas trastornos de ansiedad.
De acuerdo con el Manual Merck edad y salud, este malestar emocional puede convertirse en una inquietud capaz de afectar la capacidad para realizar actividades diarias. Puede desarrollarse en forma gradual y empeorar con el transcurso del tiempo.
En la mayoría de casos aparece como consecuencia del mal manejo del estrés, por trastornos físicos como hipertiroidismo, enfermedad pulmonar crónica, insuficiencia cardíaca, demencia y trastornos depresivos o psicóticos y con frecuencia en adultos mayores.
También se produce como efecto secundario al consumo de fármacos, e incluso por la ingesta excesiva de productos con cafeína y teína, los cuales estimulan al sistema nervioso. Sus síntomas se presentan súbitamente, aumentan o disminuyen, y varían en intensidad, o tan solo van de una leve impaciencia casi imperceptible, al miedo intenso o el pánico.
Sus múltiples manifestaciones
A pesar de que existen diversas causas de la ansiedad, sus síntomas varían de acuerdo a la intensidad de los trastornos emocionales o físicos provocados por este mismo trastorno. De acuerdo con Rodolfo Sazo Avendaño, psicólogo clínico, las perturbaciones más comunes en ancianos y personas estresadas son los típicos de la ansiedad generalizada.
Éstos consisten en una permanente sensación de preocupación, aunque de vez en cuando hay breves intervalos de tranquilidad. Además hay nerviosismo e inquietud perenne, los cuales empeoran durante situaciones estresantes. Otras manifestaciones de la ansiedad son similares a las del trastorno obsesivo-compulsivo y a las de las fobias. Atacan con frecuencia a los adultos mayores, personas con obesidad o depresión y, en algunos casos, a los niños, expresa Carmen Velásquez de West, nutricionista. Se trata de obsesiones que son imágenes o impulsos que se quedan en el pensamiento por largos períodos; ideas persistentes, irreales pero intensas, causadas por situaciones como el miedo a permanecer en lugares públicos, a quedarse encerrado, además de comer demasiado rápido y desmedidamente.
Por su parte, Manuel Zacarías, médico psiquiatra, hace referencia a la ansiedad postraumática. Ésta consiste en revivir o recordar un acontecimiento abrumador que causa intenso miedo, sensación de impotencia, terror y necesidad de evitar todo lo asociado con el evento perturbador. Y la ansiedad por pánico presenta períodos breves, recurrentes, de miedo intenso o desasosiego nervioso, los cuales pueden surgir con frecuencia en niños menores de 10 años y en adultos jóvenes.
Pon freno a la ansiedad
El diagnóstico de los trastornos de ansiedad suele basarse, en gran medida, en la sintomatología que presenta el paciente. Si se sospecha que su aparición es consecuencia de una enfermedad orgánica o del consumo de un fármaco, recibir el tratamiento específico o suspender el medicamento, respectivamente, pueden aliviar los síntomas. Otra alternativa es mejorar la organización del tiempo y regular las actividades diarias con el propósito de tener una vida más tranquila y con menos cargas de estrés.
Llevar una agenda y cumplir la programación en los tiempos precisos puede ser un buen comienzo. Destinar un tiempo para la ejercitación y la actividad física es un recurso que ayuda a canalizar la energía negativa y conduce a la relajación.
La recreación y estar en contacto con la naturaleza son alternativas para estimular los sentidos y propiciar la liberación de tensiones. A nivel emocional, Julio Bevione, autor del libro Vivir en la Zona, recomienda que cuando te sientas inclinada a ejecutar una acción provocada por la ansiedad, trates de practicar ejercicios de respiración durante cinco minutos. Esto puede ayudarte a despejar el pensamiento y modificar tu actitud. En los momentos de ocio limita los pensamientos negativos desencadenados por la misma ansiedad. Vive cada momento y no retengas las ideas que te hacen daño. Si consumes una cantidad excesiva de bebidas con cafeína, puede ser útil reducirlas o eliminarlas por completo de la dieta.
Los problemas de ansiedad pueden tratarse con mejores resultados cuando existe una combinación de tratamiento farmacológico y apoyo psicológico, incluso psiquiátrico, complementado con el apoyo de la familia y allegados.
Por: Yeni Leiva
Fotoarte: Sergio Espada
Foto: Julieta Ordóñez.
Fuentes: Rodolfo Sazo Avendaño, psicólogo de Clínica de Psico Servicios. Carmen Velásquez de West, nutricionista de Clínica Benut. Manuel Zacarías, psiquiatra de Clínicas de Salud. Julio Bevione, autor del libro Vivir en la Zona. Modelo: Diana Reina.