ico Salud

Por unos centímetros más

febrero - 2007

El uso inmoderado de zapatos de tacón alto propicia la mala distribución de la carga corporal, así como  el padecimiento de patologías secundarias en la columna, rodillas, talones y pies.

El gusto por calzar tacones es un recurso femenino para estilizar las piernas y complementar el buen vestir, pero antes que la belleza y la moda está la comodidad y la salud de los pies.  Estudios realizados por la Asociación Americana de Médicos Podiatras demuestran que la mala utilización de este tipo de calzado provoca cambios en la postura de la columna debido a la fricción continua de las vértebras.

En la mayoría de casos eso conlleva a diversas disfunciones corporales que van desde callosidades o malformaciones en los pies, hasta malestares crónicos en distintos órganos del cuerpo.  Esos síntomas son el resultado de la mala distribución de la carga del peso corporal sobre la anatomía natural del pie. De acuerdo con Ana Georgina Alvarado, experta en medicina física y rehabilitación, el pie queda mal acondicionado ya sea por la altura o por el uso de calzado apretado o de punta.  Esto conlleva a una retracción de los dedos, lo cual no permite que se muevan libremente ni que ejerzan correctamente su función específica de soporte.

Dar inicio al uso precoz de zapatos de tacón también propicia la aparición de molestias que empiezan a manifestarse entre los 20 y 25 años de edad.  Generalmente son lesiones de columna, molestias en ovarios o simples dolores de espalda, los cuales pueden llegar a ser dolencias crónicas con el paso del tiempo.

Si aún no tienes ninguna clase de malestares por el uso de tacones altos, una evaluación anual de columna puede ser una buena medida para prevenir lesiones.  La revisión consiste en medir las extremidades, palpar los discos de la columna y hacer ligeros estiramientos que demuestren el bienestar óseo.  La podometría es otra prueba recomendada.  Ésta escanea la presión plantar del pie, permite visualizar sus diferentes puntos de apoyo y carga, así como la relación del tobillo y las diferentes articulaciones, afirma el médico quiropráctico Omar Decarett.





Por Yeni Leiva
Infografía: Sergio Espada

Fuentes: Centro de Medicina Física y Rehabilitación Garal.  Clínica del dolor.  Clínica de quiropráctica.  Libros: Manual Merck de Información Médica para el Hogar.  El pie y su salud, Garal.

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