ico Salud

Lo que toda mujer debe saber

julio - 2007

Si durante los últimos días has notado un molesto escozor vaginal, acompañado de una secreción maloliente y viscosa, es momento de ponerle atención a esos síntomas, típicos de una vaginitis, conocida también como infección vaginal.   Acude a tu ginecólogo para que te recete el tratamiento indicado.


Por naturaleza, el tracto vaginal es una zona perfecta para la colonización de gérmenes y bacterias que pueden desencadenar vaginitis.  Esta enfermedad se clasifica por tres causas comunes de contagio: vaginosis bacteriana, provocada por bacterias anaerobias como la Gardnerella; la tricomoniasis, que es una infección protozoaria causada por Tricomonas; y la candidiasis, la cual es una enfermedad micótica producto de una Candida albicans.  

La vaginosis bacteriana implica la inflamación de los labios vaginales y la vulva.  Suele producirse por un súbito desequilibrio en el nivel de pH del área, el cual conlleva a síntomas como irritación, prurito y flujo turbio de olor desagradable.  Por lo general estos malestares se intensifican después del coito o del lavado con jabón -empeoran por el sobrepeso- y una diabetes no controlada, explica Juan Carlos Peña, ginecólogo.

Cuando la infección manifiesta un flujo verdoso o amarillento, comezón y ardor vaginal, así como malestar al orinar y coitos dolorosos, es muy frecuente que el origen del padecimiento sea protozoico, es decir, proveniente de microorganismos transmitidos por contacto sexual u otras fuentes como la humedad provocada por el sudor, la ropa interior apretada y de materiales sintéticos, incluso por el uso permanente de protectores o toallas sanitarias, en este caso los síntomas aparecen poco tiempo después de la menstruación.  En el caso de la candidiasis, la infección se adquiere por un incremento anormal de microorganismos como la Candida.  Según el Manual Merck de información médica para el hogar, esto es el resultado del desequilibrio de la flora vaginal como consecuencia del consumo de medicamentos, embarazo, climaterio, estrés, o ciertas deficiencias en el sistema inmunológico.

Por su parte, el ginecólogo Martín Sagastume explica que los cambios hormonales previos a la menstruación también modifican el pH vaginal, ya que el revestimiento de los tejidos de la vulva pierden espesor y el flujo normal disminuye debido a la falta de estrógenos.  Como consecuencia de estos cambios se propicia cierta resequedad, que culmina en una infección, y si no es tratada como tal puede provocar malestares severos, hinchazón genital, dolor al orinar y hemorragia.


Terapias individuales

El tratamiento dependerá del origen de la enfermedad, en algunos casos es necesario algún antibiótico, antifúngico, antivírico o el uso de cremas medicadas que contengan corticosteroides, incluso la aplicación de óvulos que eliminen las bacterias

Otras medidas adicionales que pueden ayudar a proporcionar alivio son los baños de asiento con agua pura y vinagre, porque ayudan a desinflamar el área, así como a equilibrar el pH vaginal. Es útil colocar hielo o compresas frías sobre el área, para reducir el dolor y la sensación de prurito.

Toma en cuenta estos consejos



Por Yeni Leiva

Fuente: Juan Carlos Peña  Leal, ginecólogo y obstetra de las clínicas de la Asociación Pro-Bienestar de la Familia, APROFAM. Martín Sagastume, ginecólogo de la Clínica Centro de Recursos Para Mujeres Jóvenes. Manual Merck de información médica para el hogar, Editorial Océano.

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