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Es tiempo de abonar las plantas

julio - 2007

Lograr que el jardín luzca frondoso y lleno de flores en todas las épocas del año depende de la nutrición que le brindes a los suelos.  Descubre las alternativas naturales y químicas que te ofrece el mercado y aprende a optimizarlas en beneficio de tus cultivos.

Fortificar la estructura del suelo y favorecer el crecimiento de las plantas es lo que buscan los abonos.  Estos productos de origen orgánico o químico son sustancias degradadas y procesadas que se utilizan para mejorar la calidad del tallo, hoja, flor y fruto.

Para saber aplicarlos en casa debes tener en cuenta que cada una de las preparaciones contiene nutrientes distintos y específicos, tanto para la tierra como para la planta.  Además, el tiempo de uso dependerá de las necesidades del cultivo.

Si prefieres nutrir tu jardín con abonos orgánicos como el estiércol, los compuestos a base de desechos, cenizas o extractos húmicos y de plantas leguminosas, forrajeras y gramíneas, lograrás que en poco tiempo la estructura del suelo tenga tierra más manejable y con mayores probabilidades de oxigenación y humedad.  Mientras, las plantas percibirán los efectos a largo plazo porque el fósforo, nitrógeno y potasio se absorben lentamente, expresa Juan Carlos Galindo, ingeniero agrónomo.

La clave para saber manejarlos y aprovechar al máximo su eficacia requiere de instrucción especializada.  Para esto José Plana, asesor de jardinería, sugiere acudir a los viveros o tiendas de productos para cultivos y adquirir los abonos más adecuados. Estos deben tener un análisis de acidez o ciertos residuos contaminantes para evitar la aparición de hongos o plagas.

Las alternativas químicas

Estas fórmulas de nivel industrial cuentan con diversidad de minerales y otros nutrientes específicos para enriquecer de inmediato la tierra y la planta.  Estas preparaciones tienen la peculiaridad de aportar dosis adecuadas de magnesio, hierro, manganeso y boro, que son fundamentales en cualquier tipo de siembra.

Algunos otros son de absorción más lenta y son específicos para utilizarlos previo al plantado.  Su aplicación se realiza en la capa más superficial del suelo, pero sin que estén a la vista.

Cuando la finalidad es nutrir plantas ya asentadas o en pleno crecimiento, los preparados se suministran directamente sobre la superficie, alrededor de los tallos sin tocarlos directamente, porque podría generarse un efecto contrario que interrumpa su crecimiento.  Otros fertilizantes químicos sirven para modificar el pH del suelo, porque van directamente en la tierra e incluyen aminoácidos, extractos de algas, azufre, calcio y correctores de salinidad. 

Con una buena asesoría y la dedicación para aplicar los productos específicos y en las dosis adecuadas, podrás hacer de tu jardín todo un paraíso para disfrutar al aire libre.


Un aporte extra

• Para que tus macetas, jardineras o áreas de césped se mantengan saludables sácale provecho a algunos de los recursos que tienes en casa.
• Utiliza las cenizas del tabaco y de vez en cuando espolvoréalas sobre tus macetas o jardineras.
•Aprovecha la tierra de los corrales, porque son ricas en sales minerales y resultan óptimas para las siembras.
•Si tienes ceniza de leña pásalas por un tamiz y espárcelas en las plantas.
•No deseches las lombrices de tierra porque enriquecen la capa de humus y mejoran el crecimiento de las plantas, además excavan la tierra y la airean.
•Para hacer en casa un abono orgánico como el compost, usa desechos y recíclalos.  Para esto destina un cajón grande de madera y ponlo en un lugar sombreado y resguardado del viento, emplea estiércol, restos de cosechas, hojas o ceniza, déjalos fermentar por un período de tiempo y después aplícalo en tus macetas.  

Yeni Leiva


Fuente: Ministerio de Agricultura y Ganadería, MAGA.  José Plana, asesor de jardinería.  1,000 trucos para el hogar, Editorial Servilibro.  76 trucos para el cuidado del jardín, Editorial Pixil.

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