
Cuando el cuerpo y la mente son expuestos a cualquier estímulo sexual, la primera respuesta de tu organismo es la humedad genital. Este proceso natural surge porque las glándulas de Bartolino, ubicadas en las paredes vaginales y las de Eskene en la uretra, reciben una señal desde el cerebro que las hace comprimirse y segregar un líquido lubricante.
La cantidad que se produce es variable en cada persona, en algunas féminas puede ser abundante y en otras escasa. Depende del sistema hormonal, pues éste sufre cambios durante el ciclo menstrual, el embarazo o el climaterio. Además, muchas veces cuando la lubricación es limitada la causa puede ser producto del consumo de medicamentos, uso de anticonceptivos orales o infecciones vaginales, porque inhiben el buen funcionamiento de las glándulas. Otro factor influyente es la ausencia de un buen preámbulo sexual o estímulo por parte de la pareja.
Para favorecer el equilibrio normal de esta humedad, los especialistas te recomiendan que con tu compañero presten más atención al tiempo que le dedican a los juegos y fantasías sexuales. Gran parte del éxito de un coito placentero depende del estímulo y el bienestar emocional de las parejas.
Si durante el acto presentas molestias, como ardor por la fricción del pene o es difícil la penetración, lo mejor es que lo consultes con tu ginecólogo para descartar la posibilidad de una enfermedad subyacente; incluso vale la pena que lo platiques con tu cónyuge, porque tal vez necesites más tiempo de estímulo o requieras otra postura en la relación.
Recuerda que del equilibrio de la humedad depende la satisfacción plena, porque una lubricación excesiva podría limitarte la sensibilidad y un descenso provocar irritación y otras molestias en el área.
Si después de analizar la situación no existe ninguna patología, una opción que podría ayudarte es el uso de lubricantes íntimos hidrofílicos, es decir, a base de agua, porque los aceites, geles y vaselinas, únicamente te irritan y podrían empeorar la situación.
Por Yeni Leiva
Fuente: Sara Ortiz, ginecóloga y obstetra. Miriam Betancourt de Najarro, ginecóloga y obstetra del Centro Integral Femenino. Guía de la sexualidad, Editorial Espasa Calpe.
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