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Los frutos secos se caracterizan por su composición natural: tienen menos del 50 por ciento de agua, pertenecen al reino vegetal y están enriquecidos con variedad de nutrientes. Esos múltiples beneficios hacen que ganen a diario más adeptos.
Entre la variedad de frutos secos con cáscara están la nuez, almendras, pecanas, nuez de Brasil, avellanas, pistachos, macadamias, semillas de girasol y de marañón, los cuales aparte de su incomparable sabor son ricos en fibra, vitaminas E y B, fósforo, potasio, calcio, hierro, ácido fólico y zinc, explica Carmen Rosa Guillén Alvarado, especialista en nutrición.
Una dieta rica en frutos secos te previene de enfermedades cardiovasculares, estreñimiento, osteoporosis y enfermedades gastrointestinales; combate los radicales libres, baja el colesterol, los triglicéridos y la presión arterial. Además contribuye a controlar la diabetes y aumentar el colesterol bueno, puntualiza la especialista.
La versatilidad de ellos permite incluirlos en la alta cocina, en ensaladas, platos fuertes y postres. Cabe resaltar que la carta española de nutrición recomienda consumir 28 gramos de una a cinco veces por semana.
Por su notable aporte en proteína y minerales, como el fósforo, potasio, cobre y hierro, puede sustituirse por el consumo de carne. Sin dejar a un lado su alto contenido en calcio, lo cual resulta una buena alternativa para las personas con intolerancia a la lactosa.
El libro de Nutrición advierte para algunas personas que son alérgicas a las nueces y las semillas, verificar siempre los productos que puedan incluir estos ingredientes, como los cereales.
• Verificar su fecha de vencimiento al comprarlas.
• No adquirirlas si presentan moho.
• Guardarlas en lugares secos y ventilados.
• Si están sin cáscara ponerlas en el refrigerador.
Por Brenda Enríquez