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De tus propios valores y ejemplo depende que tus hijos experimenten la alegría de compartir.
Si tiene menos de tres años es normal que tu hijo aún manifieste una conducta egocéntrica; se niegue a compartir sus juguetes, e incluso la atención de sus padres. De acuerdo con Ondina Barrios, psicopedagoga, hasta entonces el ser humano está centrado en sí mismo y percibe las cosas y a las personas en función del beneficio que le brindan. “A medida que crece va entendiendo que comparte el mundo con otros”, explica.
Al inicio de la vida este egoísmo es natural y es generado por el temor de perder lo que se tiene. La posibilidad de que esta conducta se prolongue depende, en gran medida, del ejemplo que el niño recibe por parte de los adultos que lo rodean. Esto indica la importancia de revisar la propia conducta. Para estimular en los hijos el gusto por compartir, Barrios te ofrece algunas pautas.
• No reproduzcas la conducta de los infantes repitiendo, al jugar con ellos, frases como: “Esto es mío”.
• Procura que tus hijos observen y escuchen que disfrutas compartiendo tus cosas con los demás.
• Transmíteles el mensaje correcto al corregir sus conductas: en lugar de decir “no hagas eso” o “no seas así”, háblale de lo bien que se sentirá al ayudar a alguien más.
• Si tienes varios hijos de diferentes edades, no tomes partido en favor de uno de ellos ni obligues al mayor a complacer al menor “para que no llore”.
• Aprovecha fechas especiales para animar a tus hijos a cocinar -con el cuidado necesario, según edades- o a elaborar manualidades para luego compartir el producto de su trabajo.
Por Lili Beteta
Fuentes: Ondina Barrios, psicopedagoga, directora de la Universidad Infantil. Asesor de padres, psicología infantil, Editorial Océano