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No se trata solamente de leer un libro o narrar de memoria un cuento clásico. Para convertir el acto de escuchar una historia en una experiencia mágica para los niños, debes cuidar ciertos detalles y dejar salir a la niña que llevas dentro.
“Aprovechando que a nuestros hijos les gusta que les contemos cuentos a la hora de ir a la cama, solemos inventar historias (…) El personaje principal es siempre un conejito que vive en un viejo roble. Incluimos a los niños en el argumento y acompañamos la narración con sonidos y gestos para que los cuentos sean más interesantes”. La experiencia anterior es narrada por una madre de familia en el libro Consejos de padres a padres, 1001 experiencias comprobadas para el cuidado y la educación de los hijos.
La lectura de cuentos constituye un excelente recurso para inducir el sueño en los niños, pero este género literario también ofrece múltiples posibilidades para favorecer el aprendizaje en diversas áreas. Además de aportar herramientas de lenguaje, mediante una historia puede inculcarse valores y conductas que enriquezcan la vida y el desarrollo de los infantes. Un cuento bien contado puede formar parte del programa de una celebración especial -cumpleaños, primera comunión, Navidad-. También puede ser el punto de partida para montar una dramatización.
Para lograr cualquiera de estos objetivos, Lucrecia Monterroso, maestra de educación preprimaria, comunicadora social y cuentacuentos profesional, ofrece los siguientes consejos:
• Elige las historias de acuerdo con la edad de los niños.
• Asegúrate de conocer la historia antes de narrarla, de esta manera te anticiparás a posibles preguntas de los infantes. No debes depender por completo del libro, para no tener sorpresas en el contenido.
• Procura que tu voz sea potente y clara; agrega emotividad a la narración, subiendo y bajando el volumen, y utilizando tu expresión corporal.
• Realiza una lectura adecuada, con entonación, fluidez, acentuación y expresividad. Si reconoces no tener una pronunciación clara, realiza el siguiente ejercicio: sostén un lápiz entre los dientes y lee procurando que las palabras se escuchen con claridad.
• Sé cuidadosa al seleccionar lecturas para el día y para la noche. Para el momento de ir a la cama, elige historias que relaje en lugar de estimular a los infantes.
• Si vas a narrar una historia a un grupo de niños, utiliza elementos tales como disfraces, títeres o muñecos.
• Cuando cuentes un cuento -a uno o a varios niños-, muéstrate alegre, amable, sociable y empática.
Por Lili Beteta
Fuentes: Lucrecia Monterroso, maestra de educación preprimaria, comunicadora social y cuentacuentos profesional, instructora de Educentro. Libro Consejos de padres a padres, 1001 experiencias comprobadas para el cuidado y la educación de los hijos, editorial Martínez Roca.