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Tus hijos y el alcohol

enero - 2008

Las invitaciones para celebrar fuera de casa el fin de año son ocasiones que suelen poner a prueba las convicciones que los adolescentes tienen en cuanto al tema del alcohol.

Además de enfrentar sus constantes cambios de humor y su adicción a la música, los padres de adolescentes encaran el reto de mantenerlos alejados del alcohol y otras conductas autodestructivas.  La búsqueda de identidad y sentido de pertenencia, característica en esta etapa, hace que, de no existir una base moral consistente, jovencitos y jovencitas cedan con facilidad a la presión grupal que los empuja a experimentar con el alcohol, el tabaco y el sexo.  

De acuerdo con Jerry Cleaves, psicólogo de Holística La Montaña, centro especializado en el tratamiento de adicciones, “los factores de riesgo para que un adolescente se ‘enganche’ con la bebida y desarrolle alcoholismo son muchos”.  La sociedad materialista genera un vacío existencial y, con frecuencia, los jóvenes ven en el alcohol, la moda y el sexo recursos para tratar de llenar ese vacío, agrega.  “Cada vez son menos los que solamente tienen problemas con el alcohol; es muy frecuente el uso y abuso de otras drogas”.

Las consecuencias que el consumo frecuente de alcohol puede acarrear para los adolescentes van desde gastritis y confusión mental, hasta la adquisición de infecciones de transmisión sexual y VIH-SIDA debido al efecto desinhibidor.  Entre las consecuencias emocionales: reforzamiento de patrones autodestructivos, agresividad y tolerancia a abusos de todo tipo.  Además, el riesgo de accidentes es latente cuando los jovencitos se movilizan en un auto propio o de amigos que conducen en estado de ebriedad.

En opinión de Ileana Alfaro, psicóloga clínica, la mejor medida preventiva es la formación permanente.  “Si existe una educación permanente sobre estos temas va a estar consciente de que tales prácticas van en contra de su salud y su seguridad”, explica.  La psicóloga sugiere que, al permitir a los hijos asistir a una fiesta, los padres les recuerden -sin sermonearlos- tomar precauciones tales como servir por sí mismos sus bebidas y no aceptar preparaciones cuyo contenido desconozcan.  En cuanto a la idea de ‘educar’ a los jóvenes permitiéndoles beber en casa, Marlene Brusko, autora del libro Cómo convivir con un adolescente, señala que “eso no significa que beberán menos en las fiestas o en el auto de un amigo (...) Cuanto más beben en casa, tantas más probabilidades habrá de que se excedan fuera de ella”, indica.

Cleaves aconseja a los padres generar un frente disciplinario congruente reforzando toda norma con el ejemplo; conocer a los amigos de sus hijos; establecer límites saludables y cumplir las consecuencias advertidas; promover la diversión en familia; mantener una comunicación efectiva; reforzar valores espirituales;, respetar la identidad de los hijos y tener un proyecto de vida familiar que incluya misión, visión, metas y objetivos.

Por Lili Beteta

Fuentes: psicólogo Jerry Cleaves, Holística La Montaña.  Ileana Alfaro, psicóloga clínica.  Libro Cómo convivir con un adolescente, Marlene Brusko, editorial Grijalbo.  Sitio www.fundacionantidrogasguatemalteca.org

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