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No se trata solamente de tocar. El contacto físico puede ser gratificante si en él se involucran mente, corazón y, por supuesto, el cuerpo entero.
“Las caricias son fundamentales en los contactos sexuales porque nos permiten utilizar nuestro sentido del tacto -el cual está en todo el cuerpo- para despertar el interés. En realidad, deberían estar presentes en la rutina diaria para recordarnos siempre que somos pareja”, señala Julissa Martínez, psicóloga especialista en sexualidad.
De acuerdo con la experta, acariciar es un arte en el cual lo más importante es descubrir qué es lo que le gusta a nuestra pareja. En cuanto a formas y preferencias, puede afirmarse que la mayoría de personas desea ser acariciada por unas manos tibias y suaves; pero otras disfrutan el contacto de unas manos menos sutiles. “Todo es válido mientras los dos estén de acuerdo y no exista agresión alguna”, anota Martínez.
Nicole Bailey, sugiere en el libro Puro Kama Sutra, utilizar además de las manos, el cabello, los pies, codos, dientes y uñas para acariciar, frotar y masajear el cuerpo de la pareja. Aconseja experimentar ejerciendo diferentes niveles de presión con las manos, para generar calor y placer. “Si quieren transmitir las sensaciones más sutiles que puedan imaginar, utilicen el aliento como una forma más de dar masaje”. Con estos mismos fines puede utilizarse una pluma, un lienzo de seda o un collar de cuentas.
Por Lili Beteta
Psicóloga y sexóloga Julissa Martínez. Libro Puro Kama Sutra, de Nicole Bailey, Editorial Océano.