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Desde hace años los cactus dejaron de ser parte del paisaje desértico del oeste y pasaron a formar parte del jardín casero. Si en tu hogar cuentas con estas plantas exóticas es necesario que conozcas algunas técnicas para brindarles los cuidados que merecen.
La belleza particular de los cactus es sin duda ese intenso color verde y su textura cubierta con espinas. Para lograr que esas características se mantengan, es conveniente considerar algunos aspectos básicos como: la elección del sitio donde lo vas a sembrar, el riego y el abono.
Si decides tener una o varias especies en casa, lo básico es empezar por conocer las necesidades de cada variedad, así como considerar el sitio donde deseas lucirlo. De acuerdo con Sandro Cousí, experto en jardinización, de preferencia debes elegir un espacio donde haya luz directa, ya que algunas de estas plantas no toleran estar en la sombra absoluta o bajo techo.
Si lo usas como centro de mesa o forma parte de la decoración en el interior de la casa o la oficina, es mejor que de vez en cuando lo saques al patio o lo dejes en un área ventilada. La falta de luz natural y viento le provoca cambios inapropiados en su estructura, esto hace que le salgan retoños débiles y sin suficiente clorofila o al poco tiempo se marchita.
El riego inadecuado también puede ser un factor de riesgo para la salud del cactus. Lo recomendable es regarlo una vez a la semana o sólo cuando su terreno ya se haya secado por completo. Lo esencial es no mojar el ejemplar, sino únicamente la arena o tierra, de lo contrario podría propiciar una propagación de hongos y plagas, inclusive acelerar el proceso de pudrición.
Una manera de limitar que los insectos como el pulgón, araña roja y cochinilla lo dañen es que los fumigues dos veces al año. Si ya está contaminado con algún tipo de hongo, para remediarlo ponlo en un lugar aireado y añádele algún producto específico; un remedio casero es que lo raspes y le rocíes una solución preparada con un litro de agua, a la cual le has añadido media cucharadita de jabón líquido y alcohol.
Y para lograr que se mantenga saludable y con brillo, abónalo cuatro veces al año, pero asegúrate de que el producto contenga nitrógeno, fósforo, boro, cinc y potasio, para que así no le falten minerales de los que carece la arena. De preferencia utiliza fertilizante diluido en agua, para que la planta lo absorba a través de la tierra. Con estos cuidados básicos lograrás que tu jardín tenga unas pinceladas al estilo del oeste.
Por Yeni Leiva
Fuente: Vivero Entre Pinos. Vivero María Felisa. Cuidados del Jardín, Editorial Edimat.