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Pueden sentirse atraídos por la idea de convivir con la persona de quien se han enamorado, pero los adolescentes no están preparados para enfrentar el compromiso de un matrimonio.
Todos conocemos por lo menos un caso: la jovencita de 15 años de edad resultó embarazada y los padres de ella y de su novio acordaron un matrimonio de urgencia. Nada más perjudicial para el futuro de ambos, dice Yosahandy Alcalá, psicóloga clínica y sexóloga educadora. “La madurez mental y emocional se alcanza entre los 18 y 20 años de edad; hasta entonces se puede decir que saben ser responsables”, señala.
Cuando sin que exista un embarazo u otra situación que suponga un compromiso ineludible, los adolescentes manifiestan el deseo de casarse, es probable que se deba a que en casa enfrentan una situación incómoda y ven en el matrimonio la vía más rápida para abandonar el hogar paterno.
La realidad emocional es la misma. De acuerdo con Ed Young, autor del libro Los 10 mandamientos del matrimonio, el amor adolescente carece de madurez, se concentra en recibir, es egocéntrico e impaciente.
Alcalá sugiere a los padres que enfrentan estas circunstancias hablar con los hijos haciéndoles saber que, de insistir en casarse, deberán asumir la responsabilidad por completo en términos económicos y tener una vivienda independiente. “No es correcto que consientan un capricho de este tipo ofreciendo ayuda económica o un espacio en la misma casa”, indica.
Cuando existe un embarazo es conveniente establecer un acuerdo legal -firmado frente a un abogado- mediante el cual el padre adolescente se comprometa a cumplir el pago periódico de una cantidad de dinero determinada para la manutención del infante, y esperar a que ambos adolescentes alcancen la mayoría de edad para que decidan si se casan o no.
Una forma de prevenir estas situaciones es inculcarles valores morales y espirituales desde la infancia; conversar con ellos acerca de sus deseos y sus planes para el futuro, preguntar cuál es su opinión acerca del matrimonio y los embarazos adolescentes. Cuando los padres vivieron una experiencia de este tipo en su juventud, es conveniente que la compartan con los hijos reconociendo que fue un error y narrándoles las dificultades que enfrentaron.
Por Lili Beteta
Fuentes: Yosahandi Alcalá, psicóloga clínica y sexóloga educadora. Libro Los 10 mandamientos del matrimonio, Ed Young, editorial Unilit.