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¿Primer hijo, un tercero en discordia?

junio - 2008

Además de prever detalles de tipo económico y logístico, la pareja debe anticipar posibles crisis sentimentales asociadas al nacimiento del primer bebé.

Se ha escuchado decir que el primer hijo es, en algunos casos, un “salvavidas” que libra a una pareja de terminar una relación poco sólida.  Pero el nacimiento del primer bebé también puede generar una crisis afectiva en el seno de un hogar que, hasta entonces, ha caminado bien basado en una relación exclusiva.  “Esto desestabiliza a muchas parejas que han creado un mundo de dos”, dice Claudia de la Roca, psicóloga clínica.

Ante la inclusión de un tercero, es frecuente que el hombre sienta celos debido a que ahora la atención de la mujer está literalmente dividida entre él y el niño.  “Una crisis de infidelidad puede ser más llevadera porque la mujer o el hombre están peleando contra un igual, pero en este caso se trata de un bebé indefenso y totalmente dependiente, y el hombre experimenta confusión porque no tiene contra quién descargar su enojo”, indica la psicóloga.  

Para prevenir situaciones como la descrita, los expertos sugieren que la pareja hable y establezca acuerdos que la ayuden a sentirse más segura respecto de este tema, antes de casarse.  Son aspectos básicos: el significado que para ambos tiene la idea de ser padres, el espaciamiento de embarazos, uso de métodos de planificación familiar y la posibilidad de que la mujer haga una pausa laboral para ocuparse de los hijos durante los primeros años.

Al iniciar la cuenta regresiva de nueve meses, se recomienda que el hombre acompañe a la mujer en sus consultas médicas y sesiones de preparación para el parto.  Una vez conformada la familia por tres miembros, el padre debe participar en las tareas concernientes al cuidado y formación del niño y la mujer debe evitar encerrarse en su papel de madre. 

Es vital para la salud de la relación que mantengan su vida sexual durante el embarazo -a menos que exista contraindicación médica- y la reinicien poco después del parto.  Algunas mujeres necesitan algunos meses para recuperar el deseo, pero ambos deben esforzarse por comprender al otro y tener presente que los contactos sexuales son una cuestión de atención y respeto recíprocos.

Por Lilil Beteta

Fuentes: Claudia de la Roca, psicóloga de Consultoría Psicológica Conpsi.  Larousse de los padres.

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