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Del cuidado que prestes a la salud bucal de tus hijos en sus primeros años depende, en gran medida, una dentadura sana para el resto de su vida.
¿Sabías que las bacterias que producen la caries dental pueden ser transmitidas al compartir cubiertos, soplar la comida o besar a los niños en la boca? De adquirir esta infección durante los primeros años, los dientes de los niños tienden a desarrollarse con dificultad, lo cual puede ocasionar mala nutrición, infecciones, problemas del lenguaje y posibles daños a su dentadura permanente. Por ello, además de cuidar tu propia salud bucal pon en práctica las recomendaciones que los profesionales te ofrecen:
• Antes de la erupción de los primeros dientes, cuando el bebé ha comenzado a comer papillas y algunos alimentos sólidos, practica una limpieza de las encías utilizando para ello un paño húmedo -de tela o gasa suave-, enrollado en el dedo índice.
• Es importante no acostumbrar a los niños a dormir teniendo en la boca un biberón con leche o alguna otra bebida que no sea agua pura. Tampoco darles golosinas fuera de las comidas ni antes de acostarse.
• Desde el momento en que aparece el primer diente comienza a utilizar un cepillo dental suave, sin dentífrico; únicamente debes humedecerlo. También se recomienda el uso de cepillos con forma de dedal, para facilitar la limpieza.
• Entre los 12 y 18 meses de edad es conveniente realizar la primera consulta al odontopediatra, para que indique las medidas preventivas a seguir. La caries en los dientes de leche pone en peligro los dientes permanentes que se están formando debajo de los primeros.
• Entre los dos y los tres años de edad enséñale a cepillarse utilizando siempre un cepillo muy flexible y sin dentífrico. Indícale los movimientos correctos y haz que repita la operación después de cada comida. Cuando sea capaz de imitar la forma como tú utilizas la crema dental -no la traga-, puedes aplicar a su cepillo una pequeña cantidad -similar al tamaño de una lenteja-. Se recomienda que hasta los seis años el cepillado sea supervisado por un adulto.
• Entre los seis y los 12 años de edad, los dientes de leche son sustituidos por dientes permanentes. Por lo general, las piezas primarias caen solas, a medida que el diente permanente destruye su raíz y las empuja hacia la superficie. No se recomienda forzar su caída de manera artificial. A partir de este cambio debe enseñarse el uso de seda dental, como parte de la limpieza que se realiza antes de ir a dormir.
• A medida que los molares permanentes aparecen, solicita al odontólogo la aplicación de sellantes de fosas y fisuras, lo cual disminuirá la posibilidad de desarrollar caries. Estas piezas son producto de la unión de varias formaciones cilíndricas, las cuales se fusionan, pero entre ellas suelen quedar pequeñas fisuras donde la caries se aloja con facilidad.
• De existir mala alineación de las piezas dentales o una mordida incorrecta, el odontólogo indicará el mejor momento para iniciar un tratamiento de ortodoncia. El promedio es entre 10 y 14 años, aunque puede requerirse el uso de aparatología en los años previos.
Por Lili Beteta
Fuentes: Rafael Mejicano, odontólogo del Centro Dental. Larousse de los padres. Sitio www.crecerjuntos.com.ar