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Existe un tipo de personalidad caracterizada porque el individuo centra todo su interés sobre su propia persona. Se trata de un ser egocéntrico que suele creerse y sentirse el centro del universo, indica Antoine Porot, autor del Diccionario de psiquiatría.
Tener cierto grado de narcisismo es saludable y hasta necesario durante el desarrollo infantil. Desde su perspectiva, un niño pequeño ve cubiertas todas sus necesidades y los demás parecen estar ahí para servirlo de inmediato.
Durante el proceso de construcción de su identidad, un niño necesita sentirse admirado y reconocido por sus padres, desea ser valorado como un ser único, porque es así como llega a comprender que es una persona diferente e importante, y separada de ellos con deseos y necesidades distintas, explica la psicóloga Ana Muñoz.
El problema surge cuando no supera esta etapa de amor extremo hacia sí mismo y su madurez emocional queda truncada por alguna situación traumática, dando como resultado en algunos casos el surgimiento de una personalidad egocéntrica.
Otro de sus rasgos característicos es la falta de empatía, es decir, no es capaz de ponerse en el lugar del otro y compartir sus sentimientos. Se muestra insensible y desconfía de los motivos de los demás cuando no cumplen sus exigencias.
En cuanto a su vida sentimental, menosprecia a su pareja y piensa que debe sentirse querido sin necesidad de corresponder el amor que recibe. En su inconsciente quiere ser el centro de la vida de su compañera, de lo contrario la castiga retirándole su amor, explica la psicóloga Carmen Molina.
La negación es otro ingrediente propio de su personalidad, esto porque oculta sus sentimientos de depresión y cualquier trauma que haya podido sufrir. Por esta razón, es común que se sienta ofendido con facilidad cuando lo critican y trate de desquitarse a toda costa. Es un manipulador por excelencia, ya que considera que los demás están sólo para satisfacer sus necesidades. Por eso, no duda en tratarlos como objetos que le sirven para lograr sus objetivos, concluye Molina.
Los psicólogos coinciden al afirmar que resulta difícil aplicar un tratamiento a este tipo de personas, ya que no toleran ni admiten que su peculiar forma de ser sea un trastorno.
A pesar de esto, los especialistas afirman que internarlos en centros especializados es la mejor opción para ayudarlos a sanar. Ha sido demostrado que el tratamiento continuo y supervisado por varios días disminuye los síntomas y esto le permite integrarse y adaptarse mejor socialmente.
Tú puedes ayudarlo
Si en tu círculo social o laboral tienes contacto con un narcisista a lo mejor puedes contribuir a su tratamiento al aplicar estos consejos:
• Deja a un lado tus prejuicios. Los individuos con este tipo de personalidad tienen una herida profunda y necesitan ayuda, incluso sin que la soliciten
• Una de las tareas más importantes es construir un vínculo de confianza, para ayudarlo a abrirse y sincerarse
• Necesitas crear a su alrededor una atmósfera particular en la que lo hagas sentir seguro y confiado.
• Cuida tu lenguaje corporal, es casi seguro que un narcisista es intuitivo y por eso se fijará más en tu postura, tus movimientos, las miradas y el tono de voz. Debes siempre transmitirle seguridad y confianza.
• La relación de amistad debe encaminarse a la creación de una unión afectiva que no despierte en él o ella una actitud defensiva o de resistencia. Con esto lograrás que acepte tus observaciones o sugerencias.
Por Karla Rímola