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En el mundo actual ya no basta con superar el analfabetismo; el sistema económico global demanda la formación de habilidades y conocimientos que Latinoamérica no ha podido proveer exitosamente, sobre todo en la educación básica.
En el período posterior a la segunda Guerra Mundial, la estabilidad de los gobiernos de América Latina permitió favorecer la alfabetización a nivel regional. No obstante, se prevé que para 2015 el siete por ciento de la población latinoamericana, continúe siendo analfabeta.
En países como Chile, Argentina y Uruguay tienen los más bajos niveles de analfabetismo; Centroamérica por su parte, presenta los más altos, con Nicaragua y Guatemala como los casos de mayor rezago; contrasta Costa Rica, uno de los países de Latinoamérica con menor nivel de analfabetismo similar al de Chile.
A nivel regional, el nivel de aprendizaje de los alumnos en primaria es deficiente en lo que se refiere a las habilidades fundamentales que las personas requerirán en el mundo globalizado para poder contar con oportunidades laborales satisfactorias.
Un ejemplo de la necesidad de mejorar la calidad de los sistemas educativos en la región, es el índice de repetición de grado en la enseñanza primaria. Éste es más frecuente en América Latina que en otras regiones del mundo en desarrollo. En 2004, en la mayoría de los países de la región, el porcentaje de alumnos que repetía un grado era inferior al seis por ciento. No obstante, en Belice, Brasil, Guatemala y Nicaragua, ese porcentaje superaba el 10 y en Brasil llegaba al 20 por ciento.
¿Cómo nos afecta?
La educación que esta recibiendo la presente generación de latinoamericanos, afectará de manera directa la capacidad de la región para competir internacionalmente y aprovechar las oportunidades generadas por la globalización del talento.
El nivel académico explica en parte por qué la migración de la fuerza laboral de Centroamérica es mucho mayor que la proveniente de los países del Cono Sur. La desigualdad en los niveles de educación refleja y reproduce disparidades en los niveles de ingreso. Por ejemplo, un adulto latino dentro del 10 por ciento más rico de la población, cuenta con siete años más de educación en promedio, que quien se encuentra entre el 30 por ciento más pobre. En otras palabras, a mayor número de personas con educación superior, menor es la migración de trabajadores. En ellos la movilidad de talento hacia el exterior es una opción de desarrollo profesional, para quienes cuentan con educación superior y no una necesidad urgente.
Hablar otro idioma
Además de la preparación académica, cada día se vuelve indispensable hablar otro idioma. En este sentido el inglés, además de ser el idioma preferido para los negocios en el mundo, es ampliamente utilizado como referencia en la ciencia y tecnología, y es más utilizado en Internet. Por esta razón, quienes lo dominan tienen mejor acceso a la información, reciben excelentes ofertas de trabajo y poseen mayores posibilidades de llevar su nivel educativo a un rango mayor de especialización.
Adaptado del documento: La movilidad del talento de América Latina, editado por Manpower.