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Al llegar la época lluviosa es común observar que algunas personas sufren trastornos estomacales, como consecuencia de contaminación con amebas y parásitos que se anidan en el intestino. Practica las medidas de higiene adecuadas para prevenir y exterminar a estos huéspedes.
La parasitosis es una enfermedad infecciosa bastante común durante esta época del año la cual afecta a niños y adultos. Con la llegada de las lluvias, las corrientes de agua que fluyen sobre las siembras acarrean desechos fecales, los cuales siempre van contaminados con gérmenes que infectan los alimentos, el agua y la tierra.
Entre las amebas o parásitos que mejor se adaptan a las condiciones del clima durante esta temporada, sobresalen la giardia lamblia, entamoeba histolytica, trichuris trichura y ascaris lumbricoide. Éstos, al ingresar al organismo humano, ya sea por la boca o por la piel, tienden a alojarse en las paredes de los intestinos grueso o delgado. Allí se alimentan de la sangre humana para desarrollarse y conforme se van reproduciendo buscan invadir también otros órganos.
Sus manifestaciones en el cuerpo suelen provocar complicaciones de salud como: palidez general, dolor de cabeza, cólicos, diarrea con moco y sangre, falta de apetito, náusea, vómitos, prurito anal, desesperación y otros síntomas.
Si esos parásitos no son detectados y exterminados a tiempo pueden llegar a provocar retraso del crecimiento y alteraciones en la capacidad de aprendizaje de los infantes. En los adultos hay riesgo de perforación intestinal, así como la migración parasitaria hacia el cerebro, pulmones, fosas nasales u oídos. En casos más severos pueden llevar a la formación de un absceso hepático, explica Arturo Carranza, gastroenterólogo e internista.
Para evitar esos riesgos, pero en especial el contagio, lo mejor es practicar hábitos de higiene adecuados. Si existe sospecha de una infección parasitaria, lo conveniente es consultar al médico, quien solicitará pruebas de laboratorio -muestras de sangre, heces y orina-, e indicará si es necesario ingerir ciertos medicamentos antiamebianos como: metronidazol, mebendazol, yodoquinol y paromomicina, entre otros.
En la actualidad todos estos fármacos han sido mejorados en su fórmula, de manera que sus componentes son más tolerables y pueden ser recetados para infantes mayores de 12 meses de edad. Es importante seguir las instrucciones del médico, tomando en cuenta las contraindicaciones del producto.
Compra productos alimenticios cultivados en una zona de reconocida limpieza. Siempre desinfecta con cloro las frutas, verduras y hortalizas, pero no reutilices el agua porque es probable que haya quedado contaminada. Cerciórate de que la carne quede bien cocinada y nunca la comas cruda.
Si en casa no cuentas con un filtro purificador de agua, lo mejor es consumir la envasada, de lo contrario hiérvela por diez minutos. Una vez fría puedes reponerle el oxígeno aireándola.
Cuando viajes o comas fuera de casa prefiere las bebidas envasadas y sin agregarle hielo, dado que algunos parásitos sobreviven a la temperatura de congelación. Evita la comida en ventas ambulantes, porque están cocinadas sin mayores medidas de higiene.
Lávate las manos con abundante agua y jabón antes de preparar y consumir los alimentos, y después de ir al servicio sanitario.
Revisa que tus hijos pequeños tengan las uñas limpias, que no coman tierra de las macetas y trata de no mantenerlos en el suelo ni descalzos.
Mantén limpios y secos los pisos, paredes y alrededores de tu vivienda. A diario desinfecta con cloro la taza del baño y lava los blancos con agua hirviendo y jabón antibacterial.
Lo natural también ayuda
Los remedios caseros también contrarrestan los síntomas y eliminan las bacterias.
• Pica tres dientes de ajo y colócalos en una taza llena de agua hirviendo. Deja reposar toda la noche después bebe el líquido en ayunas.
• Hierve por diez minutos media cucharadita de tomillo, con una de raíz de genciana, otra de manzanilla amarga y medio vaso de agua. Al enfriar bébela en ayunas por dos semanas.
• Hierve un litro de agua con un manojo de hierbabuena, deja enfriar y bebe todos los días antes de desayunar.
• Mezcla dos onzas de jugo de naranja con dos cucharadas de jugo de papaya con semillas, ingiérelo por cinco días.
Por Yeni Leiva
Infografía: Sergio Espada
Fuentes: Arturo Carranza, gastroenterólogo e internista. Ricardo Estrada, médico naturópata de las Clínicas de Sistemas Integrales. Manual Merck de información médica para el hogar, Editorial Océano.