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No te fíes, hepatitis C...

agosto - 2008

De cada 100 personas dos son contagiadas con hepatitis C. Ésta presenta síntomas hasta que el hígado tiene algún daño y pasan en promedio de 10 a 20 años para detectarla.

La hepatitis C es la inflamación del hígado y a diferencia de otro tipo de hepatitis no se tiene una vacuna y el 85 por ciento de personas que la desarrollan están en peligro de daños permanentes en este órgano.

El hígado es vital para digerir alimentos, almacenar energía y eliminar las toxinas del cuerpo y los problemas en él provocan desbalances corporales. Conoce más sobre esta enfermedad y sus tratamientos.

¿Quiénes están en riesgo?
• Los pacientes que recibieron donación de sangre antes de 1993. Desde ese año se solicitó, antes de utilizar la sangre, se realizaran exámenes de VIH, sífilis, anemia y hepatitis.
• También están en peligro los dependientes a drogas intravenosas.
• Aunque las relaciones sexuales no están entre las principales formas de contagio de esta enfermedad, tener múltiples parejas y no utilizar protección aumenta las probabilidades de adquirirla.
• Las profesiones y trabajos en laboratorios y atención de salud son otro riesgo para infectarse. Se debe utilizar guantes para no tener contacto con sangre que contenga el virus.
• La hepatitis C no se contagia por besos, abrazos y caricias, pero es necesario evitar compartir cepillos de dientes, rasuradoras y otros utensilios personales.
• Sólo existe un dos por ciento de posibilidades de transmitir la enfermedad en el parto y lactancia.


Así se presenta
Es una enfermedad asintómatica. 15 por ciento de quienes la adquieren se recuperan por sí solas, el resto a mediano y largo plazo tendrán complicaciones. La enfermedad es causa de hepatitis crónica, cirrosis y cáncer de hígado. 
Los síntomas no son iguales para todos pero aparece con frecuencia dolor abdominal, fatiga, pérdida del apetito, náuseas, vómito, ictericia, entre otros. 

Cómo detectarla
Los exámenes de sangre son básicos para determinar que el virus de la hepatitis C habita en el cuerpo.
Al ser positiva la evaluación se realizan pruebas para medir la cantidad de virus que circula en la sangre y de transaminasas, enzimas presentes en el hígado. Si estos dan positivo se realiza una biopsia de hígado para recomendar el tratamiento. Si los resultados son negativos se debe estar en observación constante.

El tratamiento
Rudy López, infectólogo, comenta que los tratamientos más utilizados en algunos genotipos de virus son el antiviral rivabirina y el interferón pegilado, pero su respuesta es mejor en unos genotipos que en otros.
Entre los efectos secundarios se presentan síntomas de gripe, cansancio, cambios de humor, y anemia, entre otras. 
En algunos casos también se sugiere el transplante de hígado, pero éste no se realiza en Guatemala. Estados Unidos, Argentina y Colombia son los países más cercanos que trabajan con esta modalidad.

¡Ayuda!
Parte del tratamiento de hepatitis C es buscar apoyo psicológico para aprender a vivir con esta enfermedad. Los grupos de apoyo resultan importantes para aclarar dudas y compartir con otros pacientes que atraviesan por situaciones similares. La Asociación Guatemalteca del Hígado tiene actividades frecuentes sobre el tema.


Por Ingrid Reyes 
Infografía: Sergio Espada

Fuentes: Rudy López, del Centro de Referencia de Investigación para Centro América y Panamá, y asesor de Roche. Patricia Vélez, de la Asociación Guatemalteca del Hígado. Carlos Mejía, infectólogo.

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