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El arte es una de las maneras más efectivas para expresar no sólo la alegría, sino el dolor y las preocupaciones. Para los niños y niñas esta terapia es efectiva porque mientras dibujan, pintan o moldean una figura se comunican y mejoran su inteligencia emocional.
Una clase de pintura es una actividad interesante para apoyar a la niñez durante su desarrollo, y los psicólogos cada vez la recomiendan más para complementar las terapias individuales y familiares de niños con algún conflicto emocional.
Con el arte los niños expresan las inquietudes y temores que llevan dentro, dice Marie Andreé Bartlett, instructora de la Academia Casa Azul. La finalidad es dejar fuera los parámetros del hogar y la escuela, que sientan que no tienen límites en sus creaciones, lo cual los hace sentir más seguros de sí mismos.
Bartlett también ha experimentado cómo esta terapia ayuda a los niños con Síndrome de Down, quienes de igual forma tienen habilidades que destacan en la pintura.
Susan Hernández, educadora en técnicas de pintura, comenta que para complementar el aprendizaje y sacar más provecho en cada sesión es aconsejable dedicar unos minutos a técnicas de relajación y durante la clase utilizar la música apropiada para estimular la creatividad.
Por lo regular los niños comienzan su aprendizaje aproximadamente a los cinco años, aunque algunos podrían hacerlo un poco antes.
Por Ingrid Reyes
Fuentes: Susan Hernández, educadora, y Luis Antonio Cisneros, de la Academia de Pintura y Arteterapia. Marie Andreé Bartlett, instructora de la Academia Casa Azul.