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Cuando un hijo adolescente está obteniendo objetos o dinero de dudosa procedencia, es importante prestar atención y analizar la causa de su comportamiento.
Según estudios como el de la entidad Shoplifters Alternative de Estados Unidos, los adolescentes se involucran en una alarmante cantidad de robos en comparación con la población en general. “Pueden empezar con cosas pequeñas cuando son niños, como sacapuntas o lápices, pero si no se les pone freno su necesidad por obtener más objetos de forma ilícita puede ir en aumento, deseando los de más valor y tamaño”, dice Rosa María España, psicóloga educativa.
La excusa de que se lo “encontraron” debe ir acompañada de una historia creíble y verídica, y en tal caso debes ayudarlo a buscar al dueño del objeto. Pero si descubres que ha robado, lo más importante es no acusarlo con palabras fuertes. “Cuando llamamos de forma descalificante a los hijos estamos dañando su auto imagen y eso no les permite empezar de nuevo”, dice la psicóloga Ana Siekavizza.
Los adolescentes roban por varias razones: tener cosas iguales a las de sus hermanos o amigos, mostrar valentía ante los demás, hacer regalos y así aumentar su popularidad, llenando de esta forma vacíos emocionales. En algunos casos expresan ira o tratan de “cobrárselas”, y el objeto robado se convierte en un sustituto del afecto. En otros sujetos puede tratarse del desorden de la personalidad conocido como cleptomanía, que es una propensión morbosa al hurto, a veces incluso inconsciente. De la identificación del problema depende su solución.
Es buena idea revisar de forma periódica y de manera discreta sus pertenencias. “Muchos padres de familia ni se percatan de que los chicos llevan a casa cosas que no han sido adquiridas por la familia. Así les están autorizando para que ellos tomen lo que no les corresponde”, dice Siekavizza.
Cuando descubras que tu hijo ha robado, dentro o fuera de casa, sigue estas sugerencias:
• Ayúdalo para que pague o devuelva el objeto robado; debe hacerlo con sus ahorros, o bien trabajando para lograrlo.
• Reitérale, con calma y tranquilidad, que ese comportamiento no lleva a nada positivo, es inadmisible en la familia y comunidad donde vive.
• Evita sermonear o pronosticar mal comportamiento futuro, o decir que ahora se le considera un ladrón.
• Asegúrate de que el adolescente no se beneficie del robo bajo ninguna circunstancia.
• Dale más reconocimiento y atención a tu hijo como miembro importante de la familia e interésate en sus actividades.
• Evita mencionar de nuevo el incidente y mantén la confidencialidad del asunto, de manera que el niño pueda comenzar en limpio otra vez.
• Si tu hijo sigue robando a pesar de haber tomado estas medidas, es importante que busques apoyo con un psicólogo.
Por Jessica Masaya
Fuentes: Ana Elizabeth Siekavizza Girón, psicóloga. Rosa María España, psicóloga educativa. www.familymanagement.com http://somospadres.com www.shopliftingprevention.org