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Si bien es cierto que el ejercicio mejora la calidad de vida, obsesionarse con él y descuidar otros aspectos y roles, deja a la vista un problema del cual no es posible salir sin la orientación apropiada.
Al contrario de la anorexia, quienes padecen de vigorexia o complejo de Adonis se ven al espejo y no encuentran más que un cuerpo escuálido y sin musculatura. Esto los induce a intensificar sus rutinas físicas, de manera que pasan varias horas en el gimnasio y tienen una preocupación extrema por la dieta aumentando el consumo de proteínas, carbohidratos y suplementos alimenticios, según explican los estudios realizados por la Asociación Americana de Psicología.
Este trastorno es común en los hombres, aunque existen casos de mujeres, dice Ana Luisa Barillas, psicóloga. La falta de amor propio, desvalorizar sus capacidades y no aceptar su cuerpo les lleva a una distorsión corporal demasiado fuerte, e incluso tratan de no mostrar su cuerpo a los demás, visten ropa holgada. Además tienen episodios de ansiedad, depresión, intentos de suicidio, así como alteraciones físicas, es decir, enfermedades cardíacas, obesidad, problemas hepáticos e hipertensión.
Para recuperarse de esta obsesión por la figura perfecta es necesario aceptar que existe un problema, buscar ayuda con terapia psicológica, la asesoría nutricional para una dieta balanceada, así como establecer un horario de actividades diarias que incluyan ejercicio moderado. Tener un tiempo personal, compartir con la familia y desarrollarse más en el trabajo y/o estudios son elementos básicos para terminar con este trastorno.
Por Ingrid Reyes
Fuente: Ana Luisa Barillas, psicóloga. Asociación Americana de Psicología. Universidad del Valle, Cali, Colombia, http://aupec.univalle.edu.co