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Por fin llegó el día de tener al bebé en casa y empezar a disfrutar una nueva etapa de la vida conyugal. Para que la paternidad y responsabilidad no alteren tu relación de pareja, pon en práctica las claves que los llevarán al éxito.
Está comprobado que con la llegada del primer hijo cambia la vida de la mayoría de parejas. Se dice que a primera vista los recién nacidos parecen tiernos e inocentes, pero ellos solitos se las arreglan para modificar la forma de pensar de sus padres, sus horarios y hasta sus cuentas bancarias. Por muy complicado que parezca, el asunto no es tan trivial, lo esencial será que, como recién estrenados padres, consideren estos aspectos y los lleven a la práctica.
Acepten los cambios. Compartir la vida con un bebé es una situación de suma importancia para las parejas, porque consolida lazos de amor y confianza. No obstante, es una etapa de cambios, en la cual pueden aparecer conflictos e intensas emociones qué enfrentar. Con comunicación, tolerancia y negociación, las responsabilidades pueden ser más fáciles de llevar.
Compartan sus sentimientos. Expresar los pensamientos les dará el coraje necesario para actuar con sabiduría y de la forma más certera. Además verán que entre ustedes se creará una nueva y estrecha relación que los unirá aún más.
No se sobre exijan. La maternidad estimula cambios en el estilo de vida, por lo que da oportunidad para reevaluar sus elecciones y posibilidades, así como cuestionarse sobre los valores básicos y esenciales de la vida futura.
Haláguense a sí mismos. En especial por ser capaces de llevar a cabo cada actividad relacionada con el bien del bebé: alimentarlo, cambiarle pañales o entretenerlo, entre otras cosas. Todos los padres primerizos necesitan escuchar que lo están haciendo bien.
Sean conscientes de las emociones y necesidades de ambos. Si uno o ambos han tenido un día agotador, negocien la tarea de ocuparse del bebé, para que cada uno pueda disfrutar de un baño en la bañera, ver su programa de televisión favorito o leer un libro durante media hora.
Organicen sus finanzas. A las implicaciones financieras de la nueva situación a veces se le da menos importancia de la que realmente tiene. Sin duda alguna traerá acarreados nuevos gastos y deberán pensar en aumentar sus ingresos –si es posible, si no organicen su presupuesto-. Es importante entonces ver todas las cosas con perspectivas reales, para no llegar a situaciones limitadas.
Nunca se descuiden el uno al otro. Intenten organizar un tiempo sólo para ustedes, citas semanales, salgan a cenar o a ver una película, dejen al bebé con un cuidador o cuidadora de su entera confianza. O bien organicen una cena especial en casa después de que hayan acostado a su recién nacido.
Jamás pierdan la comunicación. Intenten disfrutar por lo menos 20 minutos al día para hablar y compartir sentimientos, pueden hacer esto mientras juntos lavan los platos o se preparan para dormir. Durante los fines de semana salgan de la casa y planeen actividades familiares, como visitar un museo o un parque. Incluso caminen juntos diariamente al llegar a casa después del trabajo, esto les permitirá disfrutar de un poco más de tiempo en familia mientras que el bebé gozará de un paseo en el carruaje.
Alimenten su intimidad. Aunque después de un parto la libido femenina no suele recuperar sus niveles habituales, sino hasta más o menos el primer año de vida del bebé, durante todo este tiempo intenten explotar su imaginación y juntos busquen el tiempo preciso para vivir experiencias íntimas.
Por Yeni Leiva
Fuente: Carol Vásquez Galicia, psicoterapeuta y consejera matrimonial. El Larousse de los padres. Bebé: Instructivo, Editorial Marabout.