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Las exigencias de la vida moderna inducen a llevar una rutina donde el trabajo ocupa la mayor parte del tiempo, pero cuando éste se convierte en la prioridad y controla el bienestar personal, los resultados son perjudiciales.
Carol Vásquez Galicia, psicoterapeuta, menciona que una es víctima de la adicción al trabajo si hace de las responsabilidades laborales la dependencia personal. O bien si vive sólo para estar en la oficina, exagera el perfeccionismo en las entregas, mantiene prisas constantes y ocupaciones continuas, necesita hacer varias tareas simultáneamente o es incapaz de delegar. Nunca las finaliza, pues siempre hay insatisfacción y poca capacidad de disfrutar los logros.
A esa actitud se puede caer en períodos críticos como: el comienzo en un nuevo empleo, cuando hay ascensos o si se aproxima la jubilación. Lionel Ardón, doctor en psicología, menciona que por lo regular esto le sucede a quienes durante su niñez han sido sometidos a estilos de disciplina muy exigentes y severos. También si se busca huir de los problemas personales, sufre sentimientos de inferioridad y miedo al fracaso o al desprestigio social, si hay búsqueda insaciable de poder y prestigio o hay personalidad obsesivo compulsiva.
Esas conductas interfieren fuertemente y de manera repetitiva en las relaciones de pareja, familiares y sociales. Eugenia Toralla, psicoterapeuta, expresa que además suele acarrear aislamiento social, agotamiento físico y mental, pérdida del sentido de la vida, trastornos sexuales y del sueño, incluso hay riesgo de abusar del tabaco, alcohol, café u otras sustancias que ayuden a mitigar la ansiedad.
Desde el punto de vista físico provoca dolores de cabeza y migraña, entumecimiento muscular del cuello, espalda o cintura, malestar en piernas, articulaciones, cansancio visual, problemas en la piel y en el sistema digestivo, así como un alto riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.
Para deshacerte de esta adicción, es necesario que revalorices el sentido de la vida y toma en cuenta que nadie es imprescindible en ningún lugar. Mejor disminuye la velocidad de tu carrera: ve más despacio, relaja tu mirada, respira lentamente, tómate unos minutos sin hacer nada, observa detenidamente el medio en que te encuentras, recuerda los últimos momentos alegres que has vivido, piensa que hay otras formas de ser mejor persona, no solamente a través del trabajo.
También date la oportunidad de encontrar otras maneras de disfrutar del tiempo: deporte, arte, cultura, hobies y paseos. Revaloriza las relaciones afectivas: pareja, familia, amigos. Y si no puedes manejarlo sola busca ayuda profesional, ésto será una manera más fácil, inteligente y directa de lidiar con los problemas.
Por Yeni Leiva
Fuente: Eugenia Toralla, psicoterapeuta y Lionel Ardón, doctor en psicología del Instituto de Psicología y Desarrollo. Carol Vásquez Galicia, psicoterapeuta de la Clínica Crecer.