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La intimidad en el embarazo

mayo - 2009

El embarazo no es excusa para disminuir la frecuencia y calidad de tus contactos eróticos, siempre y cuando no existan complicaciones.

Cuando una mujer se embaraza ocurren cambios en ella, los cuales pueden alterar el ritmo y la manera en que se relaciona sexualmente con su pareja. Algunas causas médicas son válidas: debe evitarse el coito si hay hemorragia, infección genital, amenaza de parto prematuro, rotura de la bolsa, abortos anteriores, entre otras. Pero es el gineco-obstetra quien debe establecer si se corre algún peligro.

Por otro lado, se ha comprobado que algunas mujeres experimentan una disminución temporal del deseo sexual, somnolencia extrema, pechos hipertensos que duelen y puede ser que el olor y sabor de sus secreciones varíe, y sea molesto para el hombre.

Cuando el abdomen crece, el movimiento y ciertas posiciones se dificultan, sin contar que algunas féminas sienten que han perdido el atractivo. Además varios temores hacen que la acción se aleje de la alcoba: el miedo a que el coito pueda lastimar o transmitirle una infección al feto, o que éste se sienta incómodo durante la penetración. 

Si ésta es tu situación debes tener en cuenta tres aspectos: tu médico puede ayudarte a aclarar las dudas; necesitas estar dispuesta a superar tus miedos, y el diálogo con tu pareja será fundamental para encontrar una alternativa que les permita estar juntos. 

Julissa Martínez, terapeuta sexual, recomienda que busquen la posición en la que te sientas mejor y confiada. También podrían experimentar con otro tipo de caricias, besos y estimulación erótica que los reconforte y los vuelva a unir mientras esperan al bebé. 

Por Maria Reneé San José

Fuentes: Julissa Martínez, sexóloga. Libro Sexualidad en la pareja, Juan Luis Alvarez-Gayou, Editorial El Manual Moderno. Tuotromedico.com

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