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En la etapa infantil tienen especial importancia las acciones deportivas y, en general, la educación física. Este tipo de actividad resulta decisiva para el desarrollo de muchos aspectos, tanto físicos como psicológicos de la vida futura de un niño.
En definitiva, la actividad física y deportiva no es sólo diversión, sino también es salud, ya que en esencia facilita el desarrollo integral del pequeño en sus funciones motoras y cognitivas cuando la práctica es frecuente.
La elección de la disciplina tiene que ver con la edad y los intereses del pequeño. A continuación algunas sugerencias:
Preescolares
A esta edad son positivos los juegos clásicos como las rondas o el trencito. Requieren de movimiento moderado, acciones ligadas con la locomoción y el manejo de objetos como un balón grande, hula hula o construcción con cubos. Son apropiadas las actividades propias del atletismo como correr, saltar, rebotar una pelota y lanzar. Otras alternativas son los bailes y la imitación de movimientos.
Escolares
Los deportes más recomendados a esta edad son los que se realizan en equipo como fútbol, baloncesto, gimnasia, tenis, karate, andar en bicicleta. Son más divertidos para ellos porque les permiten relacionarse con otros niños y aprenden a jugar formando parte de un equipo.
Adolescentes
A partir de los 15 años se define el crecimiento muscular, por eso si las condiciones lo permiten pueden intensificarse los entrenamientos tanto en potencia como en resistencia y flexibilidad, así como favorecer la especialización de algún deporte. En esta etapa se recomiendan disciplinas más complejas y estructuradas como: atletismo, ciclismo, gimnasia, fútbol, patinaje, natación, tenis, voleibol o esgrima.
Los padres deben tener en cuenta que es necesario saber elegir y motivar a su hijo a interesarse por un deporte y respetar sus gustos, nunca forzarlo.
Por Karla Rímola
Fuente: Giovanna Rubio, terapeuta física y ocupacional. Larousse de los padres, editorial Larousse. Sitio Web: www.educared.net