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Los adolescentes necesitan padres asertivos

junio - 2009

Si hay una etapa en la cual la imagen de los padres se transforma de héroes a ogros es en la adolescencia. Al rescate se encuentra la disciplina asertiva, un término muy popular en la actualidad, que facilita la buena comunicación en situaciones conflictivas y mejora las relaciones en el hogar.

Ser asertiva es tener la capacidad de decir lo que se siente y piensa a la persona adecuada, en el momento propicio y de forma satisfactoria, explica la psicóloga Ninneth Morales. 

Esto implica que los elementos de la comunicación deben cumplir con ciertas cualidades. El emisor debe tener claro lo que quiere decir, cuestionarse antes de hablar y buscar las palabras adecuadas. El mensaje debe ser claro, positivo y concreto; no sólo para disciplinar, sino con la finalidad de prevenir situaciones negativas al adolescente. Y el receptor debe escuchar con oídos, ojos, mente y cuerpo; con actitud humilde. Tanto padres como hijos deben jugar estos papeles, de manera que si a una mamá le preocupa un aspecto en la vida del hijo, lo primero que debe hacer es escuchar, indica María Isabel Fernández, terapeuta familiar.  

De acuerdo con la profesional, algunos consejos para cultivar la disciplina asertiva son: no levantar la voz, ver a los ojos de sus hijos cuando se comuniquen, usar palabras claras y ser congruente. Felicitar por las conductas positivas y no enfocarse sólo en lo negativo. Permitir que el adolescente exprese sus emociones y no criticarlo. Hacer sugerencias y no imponer tus gustos o ideas. Y aclararle las consecuencias y recompensas de su conducta.

Un ejemplo de ello puede ser cuando ante la solicitud de un permiso, en lugar de un “no” rotundo, se exponen a los hijos las preocupaciones y consecuencias de la situación, de manera que el adolescente reflexione la decisión y posteriormente asuma las consecuencias, indica la terapeuta.

Algunos de los beneficios de la disciplina asertiva son: se estimula la responsabilidad de los hijos, se vive en un ambiente de libertad de opinión, los hijos adquieren responsabilidad ante situaciones cotidianas, se fortalece la identidad de los menores de edad y se les transmite la confianza que se tiene en ellos. Todo esto da como resultado la formación de personas con criterio y la disminución de comportamiento conflictivo.

Por Alejandra Cardona

Fuentes: Ninneth Morales, psicóloga. María Isabel Fernández, terapeuta familiar. Correo electrónico: mifernandezp@yahoo.com

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