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Si eres de las personas que para lograr excitarse y llegar al orgasmo necesitan que su pareja cuente con ciertas características físicas, como lunares, busto grande, piernas proporcionadas o muslos voluptuosos, podrías formar parte del grupo de los morfofílicos.
La morfofilia viene del griego morphe, que significa forma, más philia, que consiste en atracción. En este caso específico, ésta se manifiesta por una de las partes del cuerpo de la pareja, siendo la fuente de placer erótico y de la facilitación y logro del orgasmo. Este trastorno suele aparecer en la primera etapa de la adolescencia y primeros años de la edad adulta. Es más común en hombres que en mujeres, afirma Jenifer Lucas, psicóloga clínica.
Esta patología suele desarrollarse en personas que crecieron con su sexualidad reprimida o patrones de crianza represivos. Para evitarla se debe buscar ayuda psicoterapéutica, para que el especialista determine la fase en la cual el paciente se encuentra, ya sea depresión, ansiedad, psicosis o disfunción cerebral.
José María Farré, en el libro La Guía de la sexualidad, describe que en casos extremos puede tratarse por medio de fármacos antiandrógenos. Estas medicinas bloquean la síntesis testicular de testosterona y, por ende, decrecen las fantasías sexuales. Aunque los resultados con medicamentos han sido exitosos, los pacientes tienden a padecer efectos secundarios como aumento de peso, ligera hipertensión, rubor y exceso de calor.
Por Brenda Enríquez
Fuentes: Jenifer Lucas, psicóloga clínica de Psikolife. Libro Guía de la Sexualidad, Guías Espasa.