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La conducta antisocial se ha convertido en un serio problema para la sociedad. Personas con este trastorno se comportan agresivas, holgazanas, rompen y chocan con las normas de la casa, centros educativos o lugar de trabajo, y algunos hasta llegan a formar parte de grupos vandálicos.
El trastorno de personalidad antisocial es el término oficial usado para describir un síndrome que también ha sido llamado sociopatía y es considerado por los psicólogos como un trastorno de la personalidad. Los sociópatas son las personas con una forma extrema de este desorden emocional.
En otras palabras, esta forma de actuar es disfuncional y no se apega a las normas sociales establecidas que regulan y permiten la convivencia sana entre las personas.
Suele aparecer en niños o adultos de familias marginales, inestables o que carecen dentro de su círculo familiar de límites, reglas y valores morales. Es frecuente que ellos, a su vez, hayan sido víctimas de malos tratos o de abusos físicos. Trastornos mentales graves como esquizofrenia, paranoia o anormalidades neurológicas, suelen abundar en sus entornos familiares.
La mejor herramienta de los padres para prevenir su aparición es, además de crear y hacer cumplir reglas de convivencia familiar, indicar con claridad a sus hijos las consecuencias de no acatarlas. Cuando esto no basta, acudir a un profesional es lo más sensato.
Si se trata de un adulto con este problema, puede pasar que el antisocial, ante el diagnóstico, no asuma que su conducta sea inapropiada.
Perfil antisocial
Las siguientes son conductas o comportamientos que en conjunto engloban el perfil de un antisocial:
• Viola las normas sociales relacionadas a las conductas permitidas.
• Tiende a engañar, miente en repetidas ocasiones, usa diferentes identidades o estafa a otros para su beneficio o por placer.
• Es impulsivo e incapaz de planificar por adelantado el rumbo de su vida.
• Irritable y agresivo, por eso se involucra seguido en peleas.
• Vive despreocupado por la seguridad de sí mismo o de los demás.
• Es incapaz de conservar un trabajo y cumplir con sus obligaciones financieras.
• No siente remordimiento por sus actos irresponsables.
Puntos a considerar
• En consulta con el psicólogo vale la pena descartar otros procesos, en especial la depresión infantil, ya que ésta suele manifestarse como agresividad antisocial o de negativismo desafiante.
• El control de impulsos y el razonamiento moral pueden mejorarse a cualquier edad si la persona está motivada a hacerlo.
• En los adultos, la capacidad de razonamiento moral puede mejorarse por medio de educación y tratamiento psicológico intensivo.
• Los casos más complejos requieren la intervención psiquiátrica y suelen considerarse graves en aquellas situaciones donde hay presencia de un padre alcohólico o con trastorno antisocial.
Por Karla Rímola
Fuente: Psicóloga Andrea Musso de Licht. Gabinete Médico Psicológico del doctor Juan Romeo, sitio web www.drromeu.net