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¿Sabías que las enfermedades cardíacas antes que cualquier tipo de cáncer son la primera causa de mortalidad en las mujeres? Conoce los factores de riesgo y las medidas de prevención que puedes tomar para no ser parte de las estadísticas.
Cuando se habla de enfermedades cardíacas y cardiovasculares con frecuencia se piensa que son el mismo padecimiento. Sin embargo, suelen ser distintas e involucran a diferentes partes del cuerpo.
Por ejemplo, cardíaca se refiere únicamente a las enfermedades del corazón y su sistema de vasos sanguíneos. Mientras que cardiovascular incluye también arterias, vasos capilares y venas del organismo -cerebro, piernas y pulmones-.
Al enfocarse en la que más perjudica a la población femenina, sin duda sobresale la enfermedad cardiovascular. El cardiólogo, Romeo Majano, afirma que ésta es la principal causa de muerte en las mujeres porque sus síntomas, la mayoría de veces, pasan inadvertidos de manera que su diagnóstico puede llegar a ser tardío.
Las personas en riesgo son aquellas que tienen presión arterial alta, diabetes, sufren de estrés, tienen historia familiar de mujeres que antes de los 65 años han tenido problemas cardíacos, niveles de colesterol y triglicéridos altos, así como fumar y llevar un estilo de vida sedentaria. También se cree que después de la menopausia temprana, natural o quirúrgica, puede duplicarse el peligro debido a las deficiencias estrogénicas.
Según el Manual Merck de la Salud, esos factores provocan un estrechamiento o bloqueo de las arterias coronarias o en los vasos sanguíneos que suministran sangre al corazón. Eso puede provocar un infarto, arritmia e insuficiencia de válvulas del corazón.
Por ello, la comunidad médica a nivel mundial hace un llamado muy importante a las mujeres para que atiendan las posibles señales: sensación de falta de aire, sudoración constante, trastornos intestinales, disminución de tolerancia a la ejercitación, mareo o fatigas perennes, decaimiento y dolor en los brazos, cuello o espalda.
Asimismo, recomiendan no obviar ningún síntoma que pueda asociarse a males cardíacos, y realizarse cada año un chequeo que pueda incluir electrocardiograma, sonograma y/o prueba de estera o de esfuerzo si el especialista lo considera necesario. La detección temprana de un trastorno de esta magnitud puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte, puede evitar no sólo el infarto, sino otros males como el crecimiento de corazón y pérdida de ciertas funciones de este músculo.
Conoce las alternativas vanguardistas que pueden ayudarte a salvar el bienestar de tu corazón.
Cuando los niveles altos de colesterol y triglicéridos son el principal riesgo de enfermedad cardíaca es necesaria la prueba de medición de partículas. Esta sirve para analizar los subtipos de las partículas del colesterol que se adhieren a las paredes de las arterias.
Si el problema se asocia con hipertensión arterial existen medicamentos que inhiben las plaquetas para prevenir infartos cerebrales y coronarios, pero deben prescribirse lo antes posible. Las arterias se obstruyen desde el momento en que se nace, pero quienes tienen factores de riesgo aceleran el proceso.
Al tener riesgo de factor hereditario, estrés, fumar, entre otros, pueden revisarse los niveles de inflamación de las arterias. Para eso existen pruebas específicas que puede prescribir un cardiólogo.
En el caso de que las arterias ya estén obstruidas, ahora se pueden reparar con cirugía –angioplastía-. Este procedimiento mínimamente invasivo consiste en reconstruir las arterias por medio de catéteres en la ingle o el brazo. Para eso se usan diminutos tubos metálicos recubiertos con medicamento especial que permite un flujo sanguíneo adecuado.
La cirugía de corazón abierto es el recurso que se utiliza cuando la anatomía de las arterias ya está demasiado obstruida por capas de calcio y grasa en las paredes.
Por Yeni Leiva
Fuentes: Romeo Majano, cardiólogo y director del departamento de Cardiología en el South Miami Hospital y South Miami Heart Center. José David Peñate, médico cirujano flebólogo. Manual Merck de la Salud, Editorial Océano.