9. La gran espera: el noveno mes y la llegada del bebé

Foto: Diego Apolo.

El noveno mes es la etapa final del embarazo y se caracteriza porque en ella tiene lugar el nacimiento. Comprende desde la semana 36 a la 40.

En este momento de la gestación los órganos del bebé han madurado y tienen la capacidad de adaptarse al medio fuera del vientre materno y su peso es ya de 5 a 8 libras.

El nacimiento puede suceder en cualquier momento, ya que predecirlo resulta difícil.

En este mes el factor más importante es que la madre tenga comunicación permanente con su médico, principalmente si es primeriza, ya que por falta de experiencia puede pasar inadvertido algún detalle importante.

Aspectos que la mamá debe tener presente durante este período:

1. Movimientos del bebé.
2. Expulsión de líquido amniótico.
3. Sangrado acompañado de coágulos.

Foto: Héctor Roldán. Colaboración Hospital Herrera Llerandi

Inicio del trabajo de parto

Normalmente en este mes el bebé toma su posición o encaja al prepararse para el nacimiento. Cuando lo hace y la posición es de cabeza y el médico lo considera factible, puede nacer por vía natural.

Por el contrario, si la posición es diferente, como sentado o atravesado, lo recomendable para que nazca es una cesárea.

La relación entre el diámetro de la cabeza del bebé y la abertura de la pelvis materna puede ser motivo para recurrir a este procedimiento, ya que si no existe una compatibilidad en los tamaños es arriesgado intentar un parto.

La placenta

Otro aspecto importante es determinar el funcionamiento de la placenta, ya que su importancia descansa en que se encarga de algunas de las funciones vitales del bebé.

Para comprobar su funcionamiento existen pruebas indirectas destinadas a evaluar la oxigenación.

Otra actividad relevante de la placenta está estrechamente relacionada con la producción de líquido amniótico, la disminución de éste se considera como indicación para efectuar una cesárea.

Por otro lado, debido a lo crucial de este mes, el médico debe evaluar a la embarazada cada semana e insistir, interrogar y educarla sobre los aspectos mencionados.

El médico necesita realizar un tacto vaginal, con el fin de evaluar las características de la cerviz y el tipo de pelvis materna. Otro examen importante es tomar la presión arterial.

Si en este tipo de evaluaciones médicas se detecta algún factor de riesgo, se considera como motivo suficiente para adelantar el nacimiento con una cesárea.

Foto: Diego Apolo.

El momento de la llegada

El proceso de parto natural inicia con las contracciones, éstas al inicio se presentan cada 20 ó 30 minutos con una duración de 20 a 30 segundos.

Algunas madres se refieren a este proceso físico como una sensación de endurecimiento del abdomen, que va acompañado de dolor intenso en la parte baja de la espalda.

El proceso de dilatación avanza a razón de un centímetro por cada hora y el máximo que la mamá alcanza es de 10.

Este proceso suele ser más lento en madres primerizas, ya que a veces dura hasta 12 horas, contrario a lo que pasa con mujeres multíparas que como máximo tardan 6 horas en alcanzar la dilatación totalmente.

Las contracciones provocan un acortamiento del cuello que puede reducirse hasta 10 centímetros. Este efecto se conoce como de transición.

Luego de que la dilatación está completa da paso al período de expulsión, en él las contracciones se presentan cada dos minutos.

La madre experimenta una sensación de estiramiento a veces doloroso en la vagina e inicia la sensación de pujar.

El médico espera hasta que a través de la vagina sea posible observar el cabello de la cabeza del bebé, éste se hace más visible cada vez que la madre puja.

Es en este momento que el doctor decide si es necesario realizar una episiotomía, que consiste en una incisión en el perineo, área comprendida entre la vagina y el ano, y se hace a nivel de la piel para evitar rasgaduras.

Este procedimiento médico no se aplica a todas las mujeres, ya que algunas poseen una complexión más flexible de esta área.

Cuando nace el bebé, el médico con un instrumento especial aspira tanto la boca como la nariz del pequeño para extraer cualquier residuo de líquido para que el pequeño pueda respirar.

Luego, cuando sale el resto del cuerpo el bebé es colocado sobre su mamá y el doctor pinza el cordón para luego cortarlo.

Posteriormente hay que esperar un promedio de 15 minutos para el alumbramiento o salida de la placenta.

El útero vacío empieza a contraerse para disminuir el sangrado; por último el médico realiza algunos puntos en el perineo.

La mamá se siente exhausta y es presa de un sueño profundo. Sus signos vitales se normalizan, se regula la circulación y el ritmo cardiaco.

Karla Rímola Molina

Fuente: ginecólogo Luis Fernando Rodas, teléfono (502) 2379-0000. Clínica Cedar-Cima, teléfono (502) 2360-3304.
Manual Merck, Editorial Océano.
Hospital Herrera Llerandi.


 


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